La
capital de uno de los estado más pobres de México
amaneció con la resaca lógica después de
tres días de mucha tensión, sumados a la ya acumulada
por los cinco meses que dura el conflicto, originado por una huelga
del magisterio que ha derivado en un levantamiento popular de
mayor envergadura y ha causado diez muertos confirmados.
En
las calles del centro y del extrarradio son todavía visibles
las secuelas de la operación ejecutada el domingo por la
policía federal, en respuesta a la escalada de violencia
que el viernes causó cuatro muertos, entre ellos un periodista
estadounidense.
Aunque
el ministerio del Interior dice que en el operativo no hubo víctimas,
los alzados aseguran que hubo tres muertes, la Comisión
Nacional de Derechos Humanos (CNDH) dice que dos y el portavoz
presidencial, Rubén Aguilar, afirma que uno, pero que se
trató de un joven que murió cuando manipulaba un
petardo.
Entre
las cenizas de vehículos, neumáticos y diferentes
objetos de mobiliario urbano incendiados por algunos radicales,
los ciudadanos volvieron hoy a transitar, aunque fueron muy pocos
los comercios que abrieron y si lo hicieron, fue sólo por
unas horas.
En
otros puntos permanecen todavía las barricadas colocadas
por los manifestantes, como en las cercanías de Radio Universidad,
una emisora que controlan con fines propagandísticos los
maestros y la Asamblea Popular del Pueblo de Oaxaca (APPO), la
agrupación de sectores sociales que ha acabado por liderar
la protesta.
Algunas
de las 12.000 escuelas del estado reanudaron hoy sus clases como
acordaron el Gobierno y el sindicato de maestros.
La
Policía Federal Preventiva (PFP) resguarda con cientos
de efectivos antidisturbios y vehículos blindados el Zócalo,
la plaza principal oaxaqueña, a donde a mediodía
acudieron tres marchas de protesta que terminaron con un multitudinario
mitin cerca de allí.
Al
pasar por el Zócalo, la marea humana gritó e insultó
a los policías parapetados en las calles que van a dar
a la plaza, con gritos de "asesinos" y blandiendo banderas
mexicanas.
Sin
embargo, en lugar de tratar de recuperar el lugar por la fuerza,
el grupo se concentró en una explanada frente al convento
de Santo Domingo para escuchar al portavoz de la APPO, Florentino
López, y a Jesús Rodríguez, otro dirigente
de esta entidad creada durante la crisis.
Con
la bandera mexicana en una mano, López se dirigió
a los asistentes desde encima de una furgoneta, a modo de improvisada
tarima, en medio de cánticos como "El pueblo unido,
jamás será vencido" y "Unidad, unidad,
en la lucha popular".
"No
vamos a descansar hasta que no haya un solo policía preventivo,
porque no son bienvenidos", dijo López a los congregados.
Reiteró
que la única solución al conflicto es que Ruiz abandone
el poder y sugirió la convocatoria de una Asamblea Constituyente
para modificar la constitución oaxaqueña como salida
hacia el futuro.
 |
Rodríguez
informó de que la comisión de negociación
del movimiento no asistirá a una reunión convocada
por la Secretaria de Gobernación (Interior) en la
capital mexicana, y calificó a sus interlocutores
de "fascistas" por querer "masacrarlos"
y luego sentarse a dialogar. |
Rodríguez
indicó que la manifestación "seguirá
siendo pacífica", que no se enfrentará a la
policía, pero tampoco cederán.
Esta
misma mañana, en la Ciudad de México, el Congreso
federal aprobó un exhorto para pedir a Ruiz que pida licencia
o renuncie al cargo, como contribución al restablecimiento
de la gobernabilidad en ese estado, llamamiento que desdeñó
el gobernador.
Por
su parte, el presidente electo de México, Felipe Calderón,
dijo tras reunirse con el secretario de Educación, Reyes
Tamez, que lo más importante es restablecer el ciclo escolar
en Oaxaca. EFE