El
estudio "Cerca de casa: el impacto de las remesas en el desarrollo
de América Latina" indica que los beneficios de esos
flujos, que superaron los 48.000 millones de dólares en
el 2005, se han sobrestimado, al no tener en cuenta algunos de
sus costes.
En
ese sentido, Pablo Fajnzylber, uno coautor el informe junto con
Humberto López, llama la atención sobre la pérdida
de competitividad de algunas economías a raíz de
la entrada masiva de dólares.
"En
términos medios, en todos los países se produce
una apreciación del tipo de cambio de la moneda local,
al haber muchos dólares disponibles en circulación",
explicó a Efe Fajnzylber, quien señaló que
eso daña la capacidad exportadora.
El
economista apunta que "en una situación en la que
las remesas hipotéticamente se multiplicaran por dos, la
apreciación del tipo de cambio promedio variaría
entre el 3 y el 24 por ciento", según el método
que se utilice.
Ese
efecto, conocido como "mal holandés", es más
acusado en aquellos países en los que las remesas suponen
un mayor porcentaje del Producto Interno Bruto (PIB), como Honduras
y El Salvador, donde las transferencias equivalen al 15 por ciento
del PIB.
Países
como Ecuador, Guatemala, Nicaragua y la República Dominicana
también han experimentado una considerable apreciación
de sus monedas locales en las dos últimas décadas.
El
economista del Banco Mundial destaca que otro de los factores
que suele olvidarse es el ingreso que deja de percibirse a raíz
de la emigración.
"En
algunos estudios se ha analizado cuál sería la situación
de las familias que reciben las remesas si dejaran de percibir
ese ingreso, sin tener en cuenta el daño originado por
la partida de miembros del núcleo familiar", explica
Fajnzylber.
El
éxodo de profesionales y trabajadores capacitados es otro
de los costes de la partida de habitantes de la región.
En
algunos países caribeños, cerca del 30 por ciento
de la fuerza laboral ha emigrado, a diferencia de sólo
el 10 por ciento en los países latinoamericanos fuera del
Caribe.
Pese
a recordar que en el mundo de las remesas no todo es color de
rosa, el empleado del Banco reconoce que los flujos impulsan el
crecimiento y reducen la pobreza.
Según
el estudio, por cada uno por ciento de aumento de las remesas
como porcentaje del PIB, la fracción de la población
que vive en la pobreza se reduce en 0,4 por ciento.
Además,
se calcula que el aumento del 1,6 por ciento en estos flujos como
porcentaje del PIB ocurrido entre 1991 y 2005 se tradujo en un
incremento del 0,27 por ciento del PIB per cápita.
El
informe destaca que las remesas no son un sustituto de políticas
de desarrollo sólidas e insiste en que su impacto es mayor
en los países con mejores sistemas financieros y clima
empresarial.
Fajnzylber
cree que el motivo es que en esos países se invierte un
porcentaje de las remesas, condición considerada imprescindible
para que las transferencias tengan efecto a largo plazo.
Según
"Cerca de casa", las remesas tienen efectos dispares
sobre la pobreza y la desigualdad.
En
lugares como México, El Salvador, Guatemala y Paraguay,
los hogares que reciben transferencias corresponden en su mayoría
al segmento más pobre de la sociedad. En Perú y
Nicaragua tienden a beneficiar más a la clase media.
Los
datos de censos realizados en Estados Unidos indican que la mayoría
de los inmigrantes de México y América Central proviene
de la parte inferior del espectro educativo en sus países
de origen.
Por
el contrario, quienes llegan de América del Sur y el Caribe
tienden a ser más educados que los que se quedan en sus
países.
En
cuanto a los montos, el estudio apunta que México es el
mayor receptor de remesas del mundo, al recibir unos 21.800 millones
de dólares al año. Colombia ocupa el noveno lugar
con 3.800 millones y Brasil el undécimo con 3.500 millones.
Para
finalizar, el informe hace hincapié en que para aumentar
el impacto positivo de las remesas, deben bajarlos costes de transacción,
para lo que es necesaria una mayor competitividad en el mercado
de envíos. EFE