Los
cementerios también fueron invadidos por vendedores de
flores, comidas y agua, productos que ofrecen a las familias que
visitan las tumbas de sus parientes.
Jóvenes y niños también circulan en los campo
santo para ofrecer sus servicios para la limpieza de las tumbas,
y con ellos agenciarse unos cuantos lempiras (la moneda nacional)
que les permita sobrellevar su pobreza.
En Tegucigalpa, los cementerios han sido visitados desde ayer
por centenares de familias, las que llevaron flores blancas a
sus niños fallecidos, según reportes de las autoridades
municipales.
Las calles de acceso al Cementerio General en Tegucigalpa lucen
llenas de vendedores de una gran variedad de flores, traídas,
en su mayoría, del sector de El Picacho, al norte de la
capital hondureña.
Una de las vendedoras es María Ponce, de 34 años
de edad, quien llegó desde el martes a ofrecer ramos de
flores a 20 lempiras (1,05 dólares).
Ponce declaró a Acan-Efe que este año "las
ventas han estado bastante mal", pero que lo poco que obtenga
servirá para atender las necesidades de su hogar.
En San Pedro Sula (norte), Santa Rosa de Copán (occidente),
Choluteca (sur) y Catacamas (oriente), los cementerios también
están totalmente llenos de visitantes, según reportes
de corresponsales de prensa a radios que emiten desde Tegucigalpa.
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El
cementerio de Choluteca, que fue destruido por el huracán
Mitch, que a finales del 1998 causó severos daños
a Honduras, con un saldo de 5.657 muertos, este año
luce totalmente remozado. |
En
Goascorán, Valle, región sur del país, el
"Día de difuntos" es recordado en el cementerio
con música, a cargo de la "Banda Filarmónica
de Goascorán".
"Aquí esta es una tradición centenaria",
dijeron a Radio América, que emite desde Tegucigalpa, pobladores
de esa comunidad, fronteriza con El Salvador.