Montevideo
- Los gobiernos iberoamericanos pusieron hoy, con más retórica
que contenido, el dedo en la llaga de las migraciones, un fenómeno
asociado a la pobreza que ha expulsado de sus países a
cerca de 30 millones de latinoamericanos.
Las migraciones, eje central de la XVI Cumbre
Iberoamericana que se celebra en Uruguay, fueron abordadas en
las primeras sesiones por todos los mandatarios, que a coro pidieron
crear mejores condiciones para el desarrollo a fin de contener
la avalancha de personas que abandona sus países.
En las plenarias participaron los jefes de Estado
y de Gobierno de Argentina, Andorra, Bolivia, Chile, Colombia,
Costa Rica, El Salvador, Ecuador, España, Honduras, México,
Paraguay y Portugal, además del rey Juan Carlos y el anfitrión
Tabaré Vázquez.
Por distintas razones, no asisten los presidentes
de Brasil, Cuba, Guatemala, Nicaragua, Panamá, Perú,
República Dominicana y Venezuela, que han de hecho de ésta
la cumbre iberoamericana con menos presencia.
La
chilena Michelle Bachelet, debutante en estas cumbres y única
mujer entre los jefes de Estado y de Gobierno, alzó la
voz en favor de las iberoamericanas y pidió que la comunidad
adopte "decididas políticas de género"
que impidan que se pierdan "la capacidad y el talento"
femenino.
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Le
hizo coro el salvadoreño Elías Antonio "Tony"
Saca, quien al hablar del asunto central de la cumbre como
representante de un país abandonado por el 25 por
ciento de la población, alertó sobre "la
feminización de las migraciones, que tiene un efecto
directo en los jóvenes y la desintegración
familiar". |
El
boliviano Evo Morales hizo más fuerte el tono de denuncia
que primó en torno al asunto y dijo que cuando las migraciones
eran norte-norte o del norte al sur, no había muros, ni
deportaciones, ni barreras migratorias como las actuales.
Como ha hecho en otras cumbres, presentó
su propio testimonio al recordar que hace unos años viajó
a España y tuvo un problema en el aeropuerto madrileño
de Barajas cuando dos uniformados le pidieron 500 dólares
para poder entrar al país.
"Finalmente me enojé y les dije: 'si
por 500 años (los españoles) nos saquearon, no tengo
500 dólares'", relató ante 16 mandatarios.
En medio de la retórica característica
de toda cumbre, la única propuesta concreta fue presentada
por el presidente del gobierno español, José Luis
Rodríguez Zapatero, quien sugirió la creación
de un fondo iberoamericano para facilitar el acceso al agua.
Según Zapatero, España se compromete
a su financiación, a fin de ayudar a los países
de la región a alcanzar uno de los Objetivos de Desarrollo
del Milenio establecidos por la ONU, que habla del acceso universal
al agua potable.
En los bastidores de la cumbre ha habido diversas
reuniones bilaterales y algunas de ellas también dieron
resultados concretos.
El de más impacto en las dos márgenes
del Río de la Plata ha sido un anuncio del rey Juan Carlos,
que en una reunión con el argentino Néstor Kirchner
aceptó la propuesta de ejercer de "facilitador"
en el conflicto de las papeleras entre Buenos Aires y Montevideo,
según dijeron fuentes oficiales españolas.
Montevideo, según una fuente oficial, aceptó
ese papel del rey en un conflicto que envenena desde hace dos
años sus relaciones con argentino, debido a dos papeleras
-una española y otra finlandesa- que serían levantadas
a orillas del fronterizo río Uruguay.
Kirchner
había sido uno de los últimos en llegar el viernes
a Uruguay, sin tiempo siquiera para asistir a la apertura, y hoy
fue el primero en irse. Durante su estancia, al menos públicamente,
ni siquiera se le vio darle la mano al anfitrión Tabaré
Vázquez.
Pese
a la brevedad de su visita, se llevó un acuerdo con
Zapatero mediante el cual se creará un mecanismo para
que antes del 2012 se cancele en su totalidad la deuda de
850 millones de dólares que su país tiene con
España desde el 2001. |
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En
la cita montevideana, se ha garantizado además la continuidad
de estos encuentros anuales, que comenzaron en 1991 en la ciudad
de Guadalajara.
Según un calendario que mañana deberán
aprobar los mandatarios, la cumbre será en el 2007 en Chile,
en el 2008 en El Salvador, en el 2009 en Portugal y en el 2010
en Argentina.
Aunque aún no hay candidatos para el 2011,
ya está casi decidido que en el 2012 se celebrará
en la ciudad española de Cádiz. EFE