De
acuerdo a esos resultados, el segundo aspirante más votado
fue Eduardo Montealegre, de la Alianza Liberal Nicaragüense
(ALC), con el 29 por ciento de los votos.
Estos datos oficiales le convierten a Ortega en
virtual presidente electo, gracias a una norma electoral hecha
a su medida que él mismo consiguió imponer en 2000
como parte de un pacto de su partido con el entonces presidente
de la República, el liberal Arnoldo Aleman, quien actualmente
cumple condena a 20 años de prisión por diferentes
actos de corrupción.
Esa norma establece que un candidato puede ganar
en primera vuelta las elecciones con el 40 por ciento de los votos
o con el 35 por ciento y una ventaja de cinco puntos sobre su
inmediato perseguidor.
Quizás por esta razón, todas las
multitudinarias misiones nacionales e internacionales de observación
electoral han bendecido las elecciones del pasado domingo con
la coincidente y subrayada precisión de que fueron "ajustadas
a las leyes electorales" de Nicaragua.
La victoria de Ortega ha sido propiciada también
por la división de la derecha "liberal" nicaragüense,
que se presentó por primera vez con dos candidaturas, además
circunstancialmente enfrentadas, la de Montealegre, y la del Partido
Liberal Constitucionalista (PLC), que ha obtenido, este último,
el 26,21 por ciento.
Si
se suma a los votos obtenidos por Montealegre y el PLC, el 6,44
por ciento conseguido por el Movimiento Renovador Sandinista (MRS),
una escisión del FSLN, claramente "anti Daniel Ortega",
el voto contra este supera el 60 por ciento.
Ortega
ha ganado las elecciones, por otra parte, al frente de un movimiento
sandinista del que han huido o han sido purgados casi todos sus
históricos líderes excepto Tomás Borge y
él, quien controla férreamente el FSLN junto a su
esposa, Rosario Murillo.

Significativo resulta el hecho de que el candidato
a vicepresidente junto Ortega del FSLN es Jaime Morales Carazo,
un acaudalado empresario y connotado ex miembro de lo que fue
la "Contra" armada y financiada por Estados Unidos contra
la revolución sandinista en la década de los 80.
Samuel Santos, responsable de relaciones internacionales
del FSLN, es otro próspero empresario que se pasea por
Managua a bordo de un espectacular y lujoso vehículo deportivo
descapotable.
El valor de la flota de vehículos del FSLN
para uso personal de Ortega es fácilmente calculable entorno
a los 400.000 dólares.
La campaña electoral sandinista ha sido
la más costosa y ha sido valorada en 6 millones de dólares
por la organización Etica y Transparencia, capítulo
nicaragüense de Transparencia Internacional.
Ortega ha apoyado recientemente la aprobación
en el parlamento de la penalización del aborto terapéutico
impulsada por la iglesia católica y sus principales aliados
políticos son el ex presidente convicto Alemán y
el cardenal Miguel Obando y Bravo, ex arzobispo de Managua y ex
presidente de la Conferencia Episcopal de Nicaragua.
En
ese marco político, Ortega se apresta a regresar al poder
después de haberlo detentado en régimen de dictadura
"revolucionaria" (1985-90) y perder tres elecciones
consecutivas (1990, 1996 y 2001).
Sergio
Ramírez, actualmente concentrado en su actividad literaria
como novelista, ex vicepresidente de Nicaragua y ex aliado del
triunfante líder del FSLN, advirtió recientemente
en una entrevista con Acan-Efe que "la corrupción,
el populismo y el gangsterismo judicial" reinarían
en Nicaragua si Daniel Ortega ganara las elecciones del pasado
domingo.
En
el contexto político descrito, Ortega se hará
además cargo de un país que es uno de los
más pobres de Latinoamérica y sufre actualmente
su peor situación económica de los últimos
años, con un crecimiento económico que ha
pasado del 5,1 por ciento en 2004 al 3,7 previsto para el
presente ejercicio. |

Daniel
Ortega y Eduardo Montealegre |
Con
una inflación acumulada a septiembre del 6,43 por ciento,
su deuda externa asciende a unos 4.300 millones de dólares,
lo que supone unos 745 dólares por cada nicaragüense,
mientras la distribución del PIB es de unos 400 dólares
per cápita. EFE