"No
estoy abogando por una acción militar preventiva israelí
contra Irán, soy consciente de las posibles repercusiones
que tendría", afirma el ministro.
Y
agrega: "Considero que debe ser el último recurso.
Pero el último recurso es a veces también el único
que hay".
Las
palabras de Sné, un conocido laborista que lleva tan sólo
dos semanas en funciones, son las más extremas en ese sentido
que haya realizado hasta la fecha un político israelí
de primera línea.
La
política israelí en el caso de Irán, su más
acérrimo enemigo, consiste en guardar un perfil bajo y
dejar que la comunidad internacional trate el problema.
Para
Sne, general de brigada reservista del Ejército, Israel
no puede "vivir bajo una oscura nube de miedo de un líder
que está comprometido con su destrucción (la del
Estado judío)", en alusión al presidente iraní,
Mahmud Ahmadineyad.
"Bajo
esa amenaza, la mayoría de los israelíes preferiría
no vivir en Israel, y los que puedan vivir en el extranjero se
marcharán", explica.
Por
ello, agrega, "debemos impedir a toda costa que un régimen
como ése (el iraní) alcance la capacidad nuclear".
EFE