Washington
- La líder demócrata en la Cámara de Representantes,
Nancy Pelosi, se ha convertido en la mujer más poderosa
de EE. UU. tras el triunfo de su partido en las elecciones legislativas.
Pelosi, de 66 años, será la primera mujer en la
historia del país que presidirá la Cámara
Baja. Como líder o "speaker" de la Cámara,
tal y como estipula la Constitución, será la segunda
en la línea de sucesión presidencial, por detrás
sólo del vicepresidente Dick Cheney.
La
que será nueva presidenta de la Cámara se lo ha
ganado a pulso. Es una fiera política temida y admirada
a partes iguales que impone una disciplina férrea entre
los suyos con la más cariñosa de las sonrisas.
Es
más que probable que Pelosi llevase escrito su destino
en los genes. Criada en una familia de larga tradición
política, el padre de Pelosi fue alcalde de Baltimore
(Maryland) y su madre, una activa feminista que se dedicó
en cuerpo y alma a su familia.
Cuando
Pelosi tenía sólo siete años, aprendió
a atender las llamadas de teléfono que se recibían
en su casa y a explicar a la gente cómo conseguir
una cama de hospital o adónde llamar para abrir un
negocio. |
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La
líder de la minoría en el Congreso,
Nancy Pelosi de California (i), y el líder
de la Minoría en el Senado, Harry Reid de Nevada,
celebran las victorias demócratas en una fiesta
en el Hotel Hyatt Regency de Washington, DC, en la
noche del 7 de noviembre. |
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“MADRE,
HAZ TU VIDA”.
Profundamente identificada con los postulados demócratas
-"no tenemos nada de lo que avergonzarnos", dice- la
legisladora no dio el salto a la política activa hasta
los 47 años, cuando el más joven de sus cinco hijos
acabó la educación secundaria.
"Madre,
haz tu vida", le respondieron a Pelosi sus hijos cuando les
consultó sobre la conveniencia o no de dedicarse a la política
a tiempo completo. Y su vida a partir de entonces fue escalar
posiciones dentro de su partido, en el que es vista como una mujer
de profundas convicciones, moral inquebrantable y, sobre todo,
de armas tomar.
En
1987, fue elegida congresista por el distrito de San Francisco
(California), adonde se trasladó después de casarse,
y desde entonces no ha dejado escapar un escaño con el
que los demócratas cuentan de antemano antes de cualquier
elección.
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El
presidente de los Estados Unidos, George W. Bush,
bromea con la congresista Nancy Pelosi |
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Quince
años después, tras el descalabro electoral
demócrata en las legislativas, el veterano político
Dick Gephardt se retiró como líder de la minoría
en la Cámara Baja y cedió el paso a Pelosi,
que obtuvo un amplio respaldo por parte de sus correligionarios
pero no exento de cierta polémica. |
El
desembarco de Pelosi al frente de la nave demócrata fue
interpretado como un viraje hacia el ala izquierda del partido,
que pretendía acabar con la docilidad que desde los atentados
del 11 de septiembre de 2001 en EE. UU. había mostrado
hacia el presidente, el republicano George W. Bush.
Desde su nuevo cargo, la batalladora congresista
ha impuesto la consigna del "prietas las filas" en un
partido que se percibe por el público como muy dividido
en asuntos claves como la guerra de Irak o la inmigración.
Con una sonrisa perenne en su cara -que algunos
críticos achacan a sus múltiples cirugías
estéticas más que a su buen carácter-, a
Pelosi no le han dolido prendas para enfrentarse con los legisladores
demócratas más díscolos y reconvenirles para
lavar los trapos sucios en privado.
Un
antiguo colaborador suyo explicó que, dentro del entorno
político, en el que abunda la cháchara y las conversaciones
vacías, Pelosi es conocida por ir directamente al grano
cuando se dirige a su interlocutor.
En
su carrera política y en su palpable generosidad -es la
primera en mandar flores a sus compañeros cuando sus cónyuges
enferman- ha tenido mucho que ver su marido, Paul Pelosi, un rico
inversor que ha puesto su fortuna al servicio de las aspiraciones
de su mujer.
No
en vano, ella ha bromeado en más de una ocasión
sobre la solvencia económica de su marido tras una
buena comilona con la frase "doy gracias al cielo por
Paul Pelosi".
La
fortuna de la familia se calcula en unos 25 millones de
dólares, que provienen en su mayor parte de los negocios
inmobiliarios del matrimonio y que a buen seguro la ayudarán
en su objetivo de convertirse en la próxima presidenta
de la Cámara Baja, uno de sus sueños confesos
desde que entró en el Capitolio.
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Pelosi,
de 66 años, será la primera mujer en la
historia del país que presidirá la Cámara
Baja |
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Desde
su nuevo puesto, Pelosi podrá dedicarse a sus ocupaciones
favoritas: criticar con fiereza a Bush, imponer orden entre los
parlamentarios y articular una agenda claramente demócrata.
Y cerrar el día, como hace siempre aunque su peso no lo
denote, con una buena ración de chocolate antes de irse
a la cama.
ENRIQUE
RUBIO.
JAM/EFE REPORTAJES.