En
"El reino animal" (Alfaguara, 2006), Ramírez
recurrió a esa estructura para enhebrar relatos cortos,
basados en historias reales que rinden tributo a un recuerdo de
su infancia y muestran la misteriosa relación entre el
hombre y los animales.
La
obra debuta en Estados Unidos, en la Feria Internacional del Libro
de Miami, evento en el que el autor se presentará el próximo
martes junto a su compatriota y ex compañera de senderos
políticos, la poetisa Gioconda Belli.
"Creo
que la novela ha puesto una losa sobre las historias cortas, es
una lástima, y yo me empeño mucho en cultivarlas,
porque cuando opté por ser narrador en un país de
poetas como es Nicaragua, decidí que sería cuentista",
dijo en una entrevista con Efe.
Por
eso, el autor de "Mil y una muertes" (2004), siempre
regresa a ese género "con mucho cariño y como
una forma de ejercitarlo porque, aunque se crea lo contrario,
es muy complejo y para mi no es, de ninguna manera, subalterno
a la novela".
Consideró
que son dos expresiones narrativas absolutamente diferentes, pero
equiparables, porque el cuento tiene su propio grado de dificultad.
Sin
atreverse a esbozar un plan de rescate del cuento, arguyendo que
"cada cabeza de escritor es un mundo", dijo que si un
joven narrador latinoamericano le consultara sobre este género,
sugeriría utilizarlo antes de lanzarse a la aventura de
una novela, que "es una navegación muy compleja, un
mar muy agitado".
"Yo
le diría que probara a escribir un cuento, a estudiar sus
reglas. El cuento es como un juego de ajedrez donde uno juega
con uno mismo y sus reglas son más precisas que las de
la novela", recomendó el escritor, premio Alfaguara
de Novela 1998.
De
su más reciente jugada surgieron los relatos del libro
que presentará en el mercado estadounidense y que ofrecen
dos lecturas: la incomunicación entre el hombre y los animales
y la reserva que mantienen los seres humanos entre sí.
Aunque
Ramírez aclaró que no escribió las historias
"para explicarme todos esos misterios, lo hice porque me
divierte mucho el tema y gocé mucho escribiéndolo".
Todo
afloró por la fascinación que siente por el mundo
animal y un álbum de figuras de animales que tuvo cuando
niño, de allí que los lectores hallarán relatos
de arañas que emboscan a sus víctimas en los inodoros,
un pescado que en hebreo antiguo advierte que el fin está
cerca y un cerdo vengativo, entre una veintena de cuentos.
"El
libro es un homenaje a este recuerdo porque el álbum se
llamaba Reino Animal, luego porque siempre me ha parecido misteriosa,
extraña, la relación entre el hombre y los animales",
explicó a Efe.
Para
el autor de "Margarita, está linda la mar", entre
ambos hay una cortina de silencio que ni el rugido, ni la voz
de mando, ni aún en el caso del domador, basta para establecer
la comunicación.
Se
trata, agregó, de una relación de poder que es similar
a la que establecen los seres humanos.
"Además,
está vinculada con otros aspectos: para mí una de
las características más importantes de este comienzo
del siglo XXI es lo extraño que nos sentimos frente al
que no tiene el mismo color de la piel y su cultura es diferente.
Es decir, tenemos una gran reserva frente al que es distinto y
no terminamos de establecer esa comunicación", ilustró.
De
todas las historias, el autor nicaragüense, que fue vicepresidente
de su país, considera que el cuento más atractivo
en cuanto a depredación humana es "Mañana de
domingo", relato del que nació el libro.
"Se
trata sobre una ballena enferma que recala en las costa de Nicaragua
y la rodea una multitud esperando que muera para carnearla. Esto
me pareció que, primero, es una gran alegoría de
mi país y, en general, de América Latina porque
depredamos todo y de una manera terrible: la naturaleza, lo que
sea, sin piedad", apuntó.
Ramírez
es además autor de "Sombras nada más",
"Castigo divino", "Catalina y Catalina", "Mentiras
verdaderas", "Un baile de máscaras", "Cuentos",
"Adiós muchachos" y "Cuentos completos".
EFE