"No
estoy buscando guerras. No estoy buscando enfrentamientos",
dijo Olmert en una entrevista retransmitida hoy por la cadena de
televisión NBC en la que recordó que el objetivo último
de Teherán es "borrar a Israel del mapa".
El
desafío planteado por el régimen del presidente
iraní, Mahmoud Ahmadinejad, fue hoy uno de los temas centrales
del encuentro entre Olmert y el presidente de EEUU, George W.
Bush.
Tras
finalizar la reunión con Olmert, Bush declaró que
el Gobierno de Irán supone una amenaza para la paz mundial
e insistió en que debe de ser aislado económicamente
si sigue adelante con su programa de enriquecimiento de uranio.
"Es
muy importante que el mundo se una para decir a los iraníes
que si deciden continuar con el programa serán aislados",
dijo Bush.
Precisó
que "una de las fuentes de ese aislamiento sería la
económica" y destacó que Irán debe de
sufrir consecuencias por su "intransigencia".
Los
comentarios de Bush llegan en momentos en los que algunos críticos
piden a Washington que abra un diálogo con Irán
para calmar la situación en el vecino Irak.
"Es
imprescindible que EEUU abra un diálogo con Irán
sobre el conflicto iraquí", dijo a Efe Richard Murphy,
subsecretario de Estado para Oriente Medio durante la presidencia
de Ronald Reagan.
Según
Murphy, Irán tiene intereses claros en Irak y una influencia
cada vez mayor en su vecino por lo que no debería de ser
excluido del diálogo que se ha abierto para buscar una
solución al sangriento conflicto iraquí.
Pero
para que ello ocurra tanto Olmert como Bush coincidieron en que
Irán debe abandonar sus planes de enriquecimiento de uranio.
El
mandatario israelí cree, de todos modos, que será
imposible alcanzar un compromiso con Irán a menos que éste
tema represalias, según aseguró el domingo en declaraciones
a los periodistas que lo acompañaban en el vuelo hacia
Washington.
Su
visita de cinco días a la capital estadounidense se produce
tras unas elecciones legislativas en las que la oposición
demócrata se ha alzado con el control de las dos cámaras
del Congreso, lo que ha hecho que aumenten las especulaciones
sobre un posible deterioro de las relaciones entre EEUU e Israel.
Tanto
Olmert como Bush están en una posición mucho más
débil que hace seis meses cuando se reunieron por primera
vez y cuando los dos tradicionales aliados parecían controlar
la agenda regional.
Ahora,
Bush afronta una presión cada vez mayor para la retirada
de las tropas estadounidenses de Irak ante el fracaso del gobierno
de coalición iraquí de lograr la estabilización
del país.
Olmert
también ha perdido estatura política desde su último
viaje a Washington, según Philip Wilcox, presidente de
la Fundación para la Paz en Oriente Medio.
"Olmert
está en problemas en su país a raíz de la
guerra en el Líbano y la sensación de que Israel
fue el perdedor del conflicto", dijo a Efe el ex diplomático
estadounidense.
En
su opinión, el político israelí busca con
su visita dejar claro que su relación con Bush todavía
es buena, al tiempo que refuerza la presión para buscar
una salida al problema iraní.
Por
lo demás, Bush y Olmert abordaron también durante
su reunión la situación en los territorios palestinos.
En
ese sentido, Olmert señaló su interés en
abrir "un diálogo serio" con el presidente de
la Autoridad Palestina.
"Haré
todo lo que pueda para involucrar a Abu Mazen en un diálogo
con nosotros", reiteró Olmert.
Las
distintas facciones rivales palestinas parecen próximas
a un acuerdo para reemplazar al primer ministro Ismail Haniyeh,
líder del grupo radical Hamás, que asumió
el poder en marzo.
Los
palestinos confían en que el nombramiento de un nuevo primer
ministro y un gabinete de coalición reduzca las sanciones
impuestas a la Autoridad Nacional Palestina por EEUU y la Unión
Europea. EFE