El
organismo dijo en un comunicado que los indicadores en relación
con estos hechos "son realmente alarmantes, ya que el promedio
diario de muertes violentas o ejecuciones arbitrarias para este
segmento de población es de entre uno y dos asesinatos
por día".
Expresó
que "es sumamente preocupante que este fenómeno se
mantenga latente en el país, y sin visos de una solución".
En
el comunicado, el director de Casa Alianza en Honduras, José
Manuel Capellín, consideró que "ser un niño,
niña o joven en Honduras y en la región centroamericana,
es hoy peor que años atrás, pues la situación
que se mantiene y profundiza es la discriminación, y exclusión".
"Les
desconocemos su dignidad esencial (...), se les considera como
una amenaza a la seguridad de la ciudadanía, casi como
los enemigos de la sociedad, aplicándoseles discursos y
prácticas equivocadas que buscan combatir la inseguridad
publica, desconociendo y violentando sus derechos humanos",
señaló.
Capellín
apuntó que "esta situación empeora si el niño
o joven es de un barrio o colonia marginal, y mucho peor si se
les asocia a maras o pandillas".
Lamentó
que "no se reflexione sobre que esos niños y jóvenes,
solos o en pandillas, son realmente víctimas de la ausencia
de una verdadera política de seguridad humana, que garantice
su pleno bienestar y desarrollo social".
También
advirtió que "mientras persista esta trágica
situación en contra de la niñez y la juventud, alzaremos
nuestra voz para que en la memoria del colectivo nacional no se
olvide y se busque la manera de brindar soluciones al mismo".
Casa
Alianza inició en enero de 1998 un registro mensual de
este tipo de hechos para demandar de las autoridades el respeto
de los derechos de los niños en este país centroamericano,
y el castigo de sus responsables.
En
el comunicado, indicó que desde enero de 1998 a octubre
de 2006 la cifra de muertes es de 3.351.
"Estos
no son simplemente números estadísticos, sino que
representan nombres y apellidos de personas con rostros, que tenían
ilusiones y esperanzas de una vida mejor y que al morir de manera
violenta dejaron un gran vació en sus familias que nunca
les olvidaran", indicó.
Dijo
que los casos se registran con mayor frecuencia en los barrios
y colonias de sectores marginales donde existe una enorme deuda
social y gran carencia de servicios públicos. EFE
