"La
CIA no encontró pruebas concluyentes de un programa secreto
de armas nucleares en Irán que esté en marcha de
forma paralela a las operaciones civiles (nucleares) de las que
Irán informó al Organismo Internacional de la Energía
Atómica (OIEA)", señala el artículo.
Los agentes de la Agencia Central de Inteligencia
(CIA) plasmaron esta conclusión en un borrador secreto
elaborado con información de inteligencia recopilada por
satélite y con otras "pruebas empíricas"
como las hechas a muestras de agua para medir su radiactividad,
y a columnas de humo de fábricas e instalaciones energéticas.
Fuentes de espionaje citadas por la revista precisan
que la CIA también recibió información por
medio de aparatos muy sofisticados de detección de radiactividad
que fueron colocados en sitios clave, cerca de las plantas nucleares
iraníes, por agentes clandestinos estadounidenses e israelíes.
No obstante, "no se hallaron cantidades de
radiactividad significativas", precisa el artículo,
escrito por el conocido periodista de investigación estadounidense
Seymour Hersh.
Según él, la Casa Blanca no hizo
demasiado caso a las conclusiones de la CIA y se mostró
incluso "hostil" al recibirlas, porque no concuerdan
con su convencimiento de que el régimen iraní trata
de hacerse con una bomba nuclear.
El vicepresidente de EEUU, Dick Cheney, y sus
colaboradores más cercanos "no tuvieron en cuenta"
el análisis de la CIA en el que, según Hersh, se
alertaba de que sería un error pensar que el hecho de no
encontrar un programa nuclear secreto significa que las autoridades
iraníes consiguieron ocultarlo realmente bien.
Las fuentes citadas por el semanario precisan,
sin embargo, que algunos pesos pesados de la administración
estadounidense, incluido el propio Cheney, piensan que "la
falta de pruebas significa que deben tenerlo (el programa nuclear
secreto)".
La Casa Blanca reaccionó por medio de una
portavoz, Dana Perino, quien afirmó que el texto publicado
por el "New Yorker" es uno más "erróneo"
de "una serie de artículos inexactos sobre la administración"
del presidente George W. Bush.
Perino arremetió contra el periodista,
al afirmar que "la Casa Blanca no va a dignificar el trabajo
de un autor que ha degradado brutalmente a nuestras tropas y cuyos
artículos se basan constantemente en falsedades rotundas
para justificar sus propias opiniones radicales".
Seymour Hersh ha escrito varias informaciones
sobre las relaciones de Washington con Teherán, incluida
alguna en la que aseguraba que el gobierno de Bush quiere librarse
por la fuerza del actual régimen iraní y prepara
una supuesta acción militar contra ese país.