El
dirigente político sandinista, quien el próximo
10 de enero asumirá la Presidencia de Nicaragua, hacía
referencia a los Acuerdos de Esquipulas de 1986 que llevaron progresivamente
a silenciar las armas en su país, El Salvador y Guatemala.
"Ese
compromiso que asumimos entonces sigue siendo un desafío
para los pueblos centroamericanos, para los gobernantes",
apuntó Ortega.
El
presidente electo nicaragüense dijo que se sentía
"muy contento" de escuchar el compromiso de Berger de
luchar por erradicar la pobreza en Guatemala y Centroamérica.
"La
gran batalla que tenemos que librar ahora los centroamericanos
es erradicar la pobreza, la extrema pobreza, erradicar el hambre",
señaló.
Comentó
que en su país, rico en recursos naturales y humanos, 1,5
millones de habitantes pasan hambre todos los días y 2,2
millones viven en la extrema pobreza.
"Eso
no puede ser", se lamentó, y añadió
que las puertas de Nicaragua siguen abiertas para la inversión
extranjera.
Ortega
llegó de forma sorpresiva a Guatemala procedente de Panamá
y viajó a El Salvador, donde mañana tiene previsto
reunirse con el presidente Elías Antonio Saca.
Por
su parte, Berger dijo que fue una "honra" recibir a
Ortega, a quien le expresó su firme convicción de
continuar impulsando la integración centroamericana y la
erradicación de la pobreza.
Según
Berger, Ortega está "muy convencido" que la pobreza
se combate produciendo riqueza, y que se respetará el derecho
de la propiedad, de libre mercado, la integración y la
unión aduanera en la región.
El
mandatario guatemalteco auguró una "excelente"
relación con Ortega, y que espera compartir el esfuerzo
por erradicar la pobreza en la región. EFE