Los
responsables del conservador Partido de la Felicidad esperaban
la afluencia de un millón de personas, una cifra que se
quedó en 50.000 manifestantes según señalaron
periodistas turcos presentes en el acto, aunque los organizadores
ascendieron la cifra a 100.000.
"El
papa no debe venir", "Estambul no es Constantinopla",
"Santa Sofía debe ser una mezquita", coreaban
los manifestantes, que también portaban banderas con imágenes
del papa vestido de cruzado, en los que se podía leer "Estamos
en contra de las cruzadas".
Osman
Yamukogullar, miembro del Partido de la Felicidad, y presidente
de la provincia de Estambul, dijo que habían encargado
los detalles de la organización a un comité formado
por 10.000 personas, que había habilitado 1.500 autobuses
para trasladar a los manifestantes hasta la plaza de Caglayan
y otros 535 para llevar a la gente a otras protestas, organizadas
en varias provincias de Turquía.
Bekir
Demirkaya, presidente del comité de la organización,
reveló que los autobuses trasladaron a cerca de 100.000
personas hasta la plaza y agregó que las manifestaciones
de su partido contra la visita del papa eran un reflejo del descontento
del mundo islámico.
Las
autoridades turcas extremaron las medidas de seguridad y cerraron
muchas calles de Estambul para facilitar la circulación.
"Tratamos
bien a nuestros huéspedes. Lo que nos ha empujado a decirle
que no venga han sido sus palabras contra nuestra religión.
Corríjalas por favor", dijo uno de los portavoces
a los enardecidos manifestantes que abarrotaban la plaza.
El
ministro de exteriores turco, Abdullah Gul, que viajó hoy
a Finlandia para participar en la cumbre Euromediterránea,
indicó que la visita del Papa era de suma importancia ya
que Benedicto XVI es el representante de 1.000 millones de católicos,
además de ser el jefe de estado del Vaticano.
"Siento
que haya habido tantas especulaciones", dijo Gul en referencia
a las noticias que sostienen que los principales responsables
turcos han viajado para evitar encontrarse con el Pontífice.
Gul
agregó que "desgraciadamente el primer ministro Recep
Tayyip Erdogan y yo no estaremos estos días en Turquía
debido a la reunión de los países de la OTAN en
Riga. No obstante, el primer ministro volverá a Ankara
después de la llegada del Papa".
El
ministro de exteriores reveló que Turquía desplegará
todos los medios necesarios para que esta visita sea un éxito
y se puedan eliminar los malentendidos entre el mundo musulmán
y cristiano.
"El
mensaje que lanzará el Papa será importante para
los musulmanes que viven en países cristianos", vaticinó
Gul.
El
diario del partido islamista de la Felicidad, Milli Gazete, criticó
al primer ministro turco por los preparativos dispuestos para
recibir al papa.
El
vicepresidente del esta agrupación de tendencia islámica,
profesor Numan Kurtulmus, afirmó que las palabras del obispo
de Roma contra el profeta Mahoma no fueron fortuitas y apoyan
los ataques militares contra los países musulmanes.
"Respetamos
a todas las religiones y sus representantes pero si alguien insulta
nuestra religión no podemos quedarnos callados, y las palabras
del Papa reflejan el odio que nos profesa occidente", se
lamentó Numan.
Por
otra parte, la agencia de noticias turca ANKA publicó ayer
el programa de visita de Ratzinger que llegará al aeropuerto
de Esenboga el próximo martes 28 de noviembre a las 13.00
hora local (11.00 GMT) y visitará el mausoleo de Mustafá
Kemal Ataturk, fundador de la nueva Turquía.
El
primer ministro, Recep Tayyip Erdogan, que ese mismo día
viaja a Riga para participar en una reunión de la OTAN,
dijo que intentará coincidir en el aeropuerto con Benedicto
VXI. EFE