Antes
de salir de Roma hacia Ankara, el Papa puntualizó que la
visita, que le llevará también a Efeso y Estambul
hasta el 1 de diciembre, "no era política sino pastoral"
y que en tres días no se podían obtener grandes
resultados.
El
portavoz del Vaticano calificó de "cordial" el
encuentro con la máxima autoridad religiosa del país,
Alí Bardakoglu, que había sido uno de los más
críticos con el Papa tras el discurso de Ratisbona, que
desató una oleada de protestas entre los musulmanes.
El
Papa y Bardakoglu aparecieron ante los periodistas relajados y
hablaron de la necesidad de que la religión ayude a conseguir
la paz y rechace la violencia.
Incluso
el presidente de Asuntos religiosos turco, dijo que la visita
del Papa "es un paso muy importante para la alianza entre
religiones y culturas".
Badakoglu
no dejó pasar la posibilidad de, aunque sin citarlo, referirse
a la polémica por el discurso de Ratisbona, cuando el Papa
citó a un emperador bizantino que afirmaba que Mahoma no
había traído al mundo sino la idea de extender la
religión "a través de la espada".
"En
el último periodo hemos observado la islamofobia, que expresa
que el Islam contiene e incita a la violencia con su historia
y sus fuentes y que difunde su palabra con la espada", denunció
Bardakoglu.
Benedicto
XVI instó a cristianos y musulmanes a colaborar al servicio
de la paz entre naciones y pueblos, durante su discurso tras la
reunión.
El
portavoz del Vaticano, Federico Lombardi, quiso precisar que el
discurso que el Papa realizó tras su encuentro con la máxima
autoridad religiosa turca fue "respetuoso, positivo y nunca
polémico".
Lombardi
comunicó que la reunión se realizó en un
clima "muy cordial" y explicó a los periodistas
presentes en Ankara, que en el discurso del Papa se subrayó
el valor de religión como contribución a la paz
y al respeto de la persona.
El
primer ministro turco, Tayyip Erdogan, recibió al Pontífice
al pie de la escalerilla del avión y después se
reunió con él durante quince minutos en el aeropuerto
antes de salir hacia Letonia, donde se celebra la cumbre de la
OTAN.
Una
reunión donde se afrontó uno de los temas claves
de la visita: la entrada de Turquía en la Unión
Europea y que hizo surgir por primera vez la posición del
Vaticano en este tema.
Lombardi
explicó que "La Santa Sede no tiene el poder específico,
político de intervenir sobre el tema" pero que "ve
positivamente y anima el camino de diálogo y de acercamiento
en Europa, sobre la base de los valores y principios comunes".
Por
su parte, Erdogan, mostró su satisfacción por haberse
reunido con el Papa y por el mensaje que éste le transmitió
justo antes de salir hacia Riga.
"El
Papa subrayó la importancia que otorga al diálogo
de religiones, y dijo que veía el Islam como una religión
de paz y amor", dijo Erdogan.
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Erdogán
relató, además, que el Papa compartía
la visión de los promotores del proyecto de la alianza
de civilizaciones, impulsado en Turquía por el presidente
del Gobierno español, Luis Rodríguez Zapatero
y el primer ministro turco, de que era "el proceso
de paz del siglo XXI" |
El
Papa también acudió hoy al Mausoleo de Ataturk,
padre fundador de la Turquía moderna y se entrevistó
con el presidente de la República, Ahmed Necdet Sezer y
con el vicepresidente Besir Atalay, donde afrontó entre
otros temas, la libertad religiosa en el país.
El
Papa presentó a Atalay la petición de la comunidad
católica de poder tener una jurisdicción en el país
y facilitar la permanencia en Turquía del personal católico.
Entre
tanto, la provincia de Estambul puso hoy en funcionamiento un
centro de crisis para hacer frente a cualquier contratiempo que
pueda surgir durante la visita de Benedicto XVI, que se desplazará
a Estambul mañana, miércoles.
Agentes
de la policía, gendarmería y el Centro Nacional
de Inteligencia, así como funcionarios del ayuntamiento
y de la oficina de Salud forman parte de esta oficina que trabajará
las 24 horas del día hasta que Ratzinger abandone Estambul.
EFE