Rato
afirmó que la región vive su expansión "más
vigorosa" desde la década de 1970, con crecimientos
medios que superarán el 4 por ciento este año y
el siguiente, y una inflación "un poco mayor"
que el 5 por ciento en 2007.
Sin embargo, el director gerente del Fondo Monetario Internacional
(FMI) destacó la importancia de que los beneficios de esta
bonanza lleguen también a los pobres.
"La falta de progreso en este área es una de las razones
principales por las cuales las políticas que promueven
la estabilidad y el crecimiento se han puesto en duda en algunos
países", dijo Rato.
El ex ministro de economía español hizo sus comentarios
en una conferencia titulada "América Latina: Entre
populismo y modernidad", que tuvo lugar en el Instituto Cato,
un centro de estudios que fomenta el libre mercado.
"América Latina es una región dividida entre
democracias de mercado y varios tipos de populismo", dijo
en su introducción Ian Vasquez, director del "Centro
por la Libertad y Prosperidad Global" del Instituto.
Rato apuntó a la desigualdad económica como raíz
de esa bifurcación.
Mientras
que algunos en la región acusan a las políticas
de libre mercado de agrandar la diferencia entre ricos y
pobres, el titular del FMI echó la culpa al mal gasto
público.
Para ayudar a los pobres, lo que los gobiernos de América
Latina no deben hacer, a su juicio, es aligerar el bolsillo.
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"En
cierto número de países, el gasto público
ha aumentado recientemente de manera preocupantemente similar
a lo ocurrido en expansiones económicas previas y crisis
previas", dijo el directivo del FMI, quien pidió una
"restricción del gasto".
Rato no mencionó naciones específicas, pero en un
reciente informe sobre América Latina, el FMI destacó
el aumento "drástico" del gasto en Argentina
y Venezuela, mientras que en Chile, Colombia y México ha
subido menos que la media regional, que se prevé que alcance
el 9 por ciento este año.
Pese a su reducción en los últimos años,
la deuda pública aún representa un 50 por ciento
del Producto Interno Bruto (PIB), lo que significa que América
Latina aún está "en aguas bastante turbias",
según el director gerente.
Rato aclaró que el organismo no se opone a todo incremento
del gasto y dijo que es "crucial" para la región
más inversión pública en infraestructura,
educación y redes de protección social.
Pero
para pagar por esas partidas los gobiernos deben sacar dinero
de programas que benefician a la clase media y no a los pobres,
dijo.
Recomendó eliminar los subsidios a la gasolina y a la electricidad
-como los que mantienen Venezuela, Ecuador y Honduras, por ejemplo-,
así como reducir los fondos dedicados a las universidades
y emplearlos para la educación secundaria.
También
instó a una reforma de las pensiones públicas, que
tienden a beneficiar a personas de alta renta, en su opinión,
y de los presupuestos, de forma que se reduzcan los gastos que
los gobiernos tienen que realizar por obligación.
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Otro
tema de interés para la región es el proceso
de redistribución del poder en el seno del FMI.
Argentina y Brasil han liderado la oposición al
proyecto de reforma de Rato, por entender que podría
preservar o incluso aumentar el dominio del Fondo por
parte de las naciones
desarrolladas.
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El
titular adoptó hoy un tono conciliador: "Espero que
en los próximos meses podamos tener un consenso amplio
sobre la nueva fórmula (de reparto del poder de voto) y
que podamos representar de una forma más transparente y
eficiente las realidades de la economía mundial".
Sin embargo, no es probable que se llegue a ese consenso antes
de la Asamblea de Primavera del FMI, que tendrá lugar a
mediados de abril, según dijo hoy Masood Ahmed, portavoz
del organismo.
"No anticipamos definir la fórmula entre la fecha
de hoy y las reuniones de primavera", dijo Ahmed, quien enfatizó
que para la Asamblea Anual, en septiembre, sí deberá
estar lista la nueva ecuación para el reparto del voto.
EFE