La
ausencia de Fidel Castro, que dejó el poder hace cuatro
meses por una enfermedad declarada "secreto de Estado",
defraudó a muchos
de los asistentes, que confiaban en ver de nuevo hoy al líder
cubano vistiendo su uniforme verde olivo y al frente de sus tropas.
En su lugar, el acto estuvo presidido por Raúl Castro,
que no dio explicación alguna sobre la ausencia del jefe
de la revolución y aprovechó esta especial ocasión
para tender puentes con Estados
Unidos, el principal enemigo de la revolución cubana.
"Sirva la oportunidad para nuevamente declarar nuestra disposición
de resolver en la mesa de negociaciones el prolongado diferendo
entre Estados Unidos y Cuba", dijo Raúl Castro.
El ministro de Defensa condicionó la oferta a que Washington
acepte "nuestra condición de país que no tolera
sombras a su independencia y sobre la base de los principios de
igualdad, reciprocidad, no injerencia y respeto mutuo".
Después de casi medio siglo de conflicto "estamos
dispuestos a esperar pacientemente el momento en que se imponga
el sentido común en la conducta de los símbolos
del poder en Washington", agregó.
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La
propuesta es muy similar a la lanzada por el propio Raúl
Castro a EEUU a mediados de agosto, apenas unas semanas
después de asumir rovisionalmente el poder por la
enfermedad de Fidel Castro y
coincide con el triunfo demócrata en las dos cámaras
estadounidenses en las elecciones del 7 de noviembre. |
No
obstante, advirtió Raúl Castro, "proseguiremos
consolidando la invulnerabilidad de la nación sobre la
base de la guerra de todo el pueblo".
"Continuaremos elevando la preparación y cohesión
combativa de las tropas regulares y sus reservas" y "seguiremos
acondicionando el teatro de operaciones militares y la modernización
de los medios de combate (...) para hacerlas corresponder con
el empleo previsto en caso de una agresión", insistió.
"Preservaremos al precio que sea necesario la libertad del
pueblo y soberanía e independencia de la patria",
afirmó Raúl Castro, que denunció el "fracaso
de las políticas aventureras de la actual administración
norteamericana" y consideró que el Gobierno de EEUU
"se encuentra ante una encrucijada sin salida" tras
el fracaso de la guerra en Irak.
"La llamada cruzada contra el terrorismo se encamina inexorablemente
a una derrota humillante", declaró el general Castro,
convencido de que el pueblo norteamericano, "al igual que
hizo en Vietnam, pondrá fin a estas guerras injustas y
criminales".
Raúl Castro se refirió también a la política
interna para ratificar "la unidad monolítica del pueblo,
ejército y partido" en Cuba, que "es nuestra
principal arma estratégica que ha permitido a esta pequeña
isla resistir y vencer tantas agresiones del imperialismo y sus
aliados", dijo.
El
desfile militar multitudinario permitió al ejército
de la isla mostrar buena parte de su arsenal bélico,
tanto para mostrar a los cubanos las armas de que disponen
para su defensa como para conocimiento de los enemigos del
país. |
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Vehículos
acorazados modernizados de la época soviética, lanzacohetes
de fabricación nacional, helicópteros y aviación
formaron parte del desfile que, durante poco más de media
hora, mostró el aparato defensivo del país para
la denominada "Guerra de Todo el Pueblo", una estrategia
de guerra popular adoptada por el Gobierno cubano en los años
80. EFE