"Tras
haberlo analizado cuidadosamente, he llegado a la conclusión
de que mi servicio en su gobierno debe concluir", señaló
el diplomático en una carta, fechada el pasado viernes,
que envió al presidente para comunicarle su renuncia, y
en la que no precisa las razones de su decisión.
Bush
la ha aceptado pero no sin lamentarlo, porque mantiene que él
es la persona adecuada para representar los valores de EEUU y
para hacer frente con eficacia a los problemas de la agenda de
las Naciones Unidas.
El
presidente, que esta tarde recibirá al embajador y a su
esposa en el despacho Oval de la Casa Blanca, elogió la
labor de Bolton durante su estancia en la ONU, donde "defendió
de forma articulada las posiciones y valores de EEUU y avanzó
en la expansión de la democracia y la libertad", dijo.
En
una declaración difundida por la Casa Blanca, Bush añadió
que el diplomático lideró negociaciones que llevaron
a la aprobación de resoluciones unánimes y construyó
consensos con sus aliados en cuestiones fundamentales como la
crisis nuclear iraní.
Tras
declararse "profundamente decepcionado" por el hecho
de que no haya podido contar con el apoyo necesario para su ratificación
en el cargo, el presidente arremetió contra los senadores
que "optaron por bloquear" su nombramiento.
Lo
hicieron, dijo Bush, pese a que el embajador contaba con un respaldo
mayoritario y a sabiendas de que "sus tácticas bloquearán
nuestro trabajo diplomático en un momento delicado e importante"
para el país.
Uno
de los senadores que impidieron su confirmación, el demócrata
Chris Dodd, se alegró hoy de la retirada del embajador
y animó al gobierno a que elija a un sustituto "que
crea en la diplomacia y que cuente con un apoyo bipartidista fuerte".
La
Casa Blanca aún no ha indicado quién será
la persona que reemplace a Bolton.
Desde
la filas republicanas, la mayoría de las reacciones a su
renuncia son totalmente distintas.
El
líder de la mayoría republicana en el Senado, Bill
Frist, dijo creer que Bolton ha demostrado ser un diplomático
efectivo y un buen negociador, y no se merece que ni tan siquiera
se haya sometido a votación su permanencia en el cargo.
"Pese
al excepcional historial del embajador Bolton, algunos en el Senado
se negaron" a tener la cortesía de someter a votación
su nombramiento, dijo Frist.
Lo
mismo opinó el senador John McCain, que acusó
a los demócratas de bloquear el nombramiento durante
un año y de "privar a EEUU del hombre correcto
en el momento adecuado en la ONU".
Bolton
ocupa el cargo de representante permanente de EEUU ante
la ONU desde agosto de 2005, cuando Bush lo nombró
para ese puesto por designación directa, aprovechando
un receso del Legislativo.
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El
presidente puede recurrir a ese método en los recesos legislativos,
durante los cuales tiene atribuciones para hacer nombramientos
sin confirmación del Senado, pero el funcionario que se
elija de esa manera sólo puede ocupar el puesto hasta acabar
el período legislativo que, en este caso, concluía
en enero próximo.
Bush
le había nombrado de forma provisional, porque Bolton tampoco
contaba entonces con los votos necesarios para que el Senado lo
ratificase como embajador a través del procedimiento normal.
El
diplomático ha decidido ahora tirar la toalla, al verse
incapaz de lograr el apoyo necesario, pese a los esfuerzos de
la Casa Blanca por mantenerlo y confirmarlo en el puesto durante
la presente legislatura, en la que los republicanos cuentan con
la mayoría.
Durante
este año, la votación para confirmarlo en el cargo
se aplazó en varias ocasiones por la falta de respaldo
suficiente.
Bolton,
un hombre considerado polémico y poco diplomático,
reemplazó en 2005 a John Danforth, quien había renunciado
al puesto después de ejercerlo sólo seis meses.
EFE