El
portavoz de Roscosmos, Igor Panarin, indicó a la agencia
Interfax que la órbita de la plataforma espacial será
elevada en 8.000 metros respecto de la Tierra con ayuda de los
propulsores de un carguero ruso Progress adosado a la EEI.
El
miércoles de la semana pasada se intentó corregir
la órbita del laboratorio espacial, pero la maniobra fue
abortada por los sistemas de seguridad debido a que la ignición
de los propulsores del Progress alteraron la estabilidad la EEI.
En
ese intento, la órbita de la plataforma fue elevada en
1.500 metros en lugar de los 7.300 previstos.
Los
planes iniciales consistían en situar la EEI en una órbita
de 355 kilómetros, altura que permitiría al Discovery,
cuyo lanzamiento está previsto para las 02.35 GMT del jueves,
gastar menos combustible durante el vuelo y las maniobras de aproximación
y acoplamiento.
Fuentes
del Centro de Control de Vuelos Espaciales de Rusia precisaron
que los motores del Progress permanecerán encendidos durante
1.364 segundos, para lo que quemará más de 300 kilogramos
de combustible.
La
maniobra de corrección transcurrirá de manera automática,
sin la participación de la tripulación de la EEI,
integrada actualmente por el ruso Mijaíl Tiurin, el estadounidense
de origen español Michael López-Alegría y
el alemán Thomas Reiter.
Habitualmente,
la órbita de la EEI oscila entre los 320 y 360 kilómetros
y cada día pierde entre 100 y 150 metros de altura debido
a la gravitación terrestre y a otros factores.
Para
elevar la órbita se utilizan los transbordadores estadounidenses
y los cargueros Progress, que también pueden modificar
la orientación de EEI con respecto al Sol, su inclinación
en relación al eje terrestre, su período de rotación
en torno a la Tierra y su velocidad de vuelo.
La
órbita de la EEI también se ha corregido en varias
ocasiones para evitar posibles colisiones con meteoritos, basura
espacial o satélites, como ocurrió en 1993, cuando
el ingenio estuvo a punto de chocar con el satélite de
comunicaciones italiano MegSat. EFE