Agregó
que en las últimas horas del martes Pinochet se levantó,
estuvo tres veces sentado en un sillón y para hoy están
previstos nuevos ejercicios de kinesioterapia.
Indicó
además que Pinochet, de 91 años, se alimenta por
vía oral, con un régimen liviano que excluye las
grasas, pero agregó que a pesar de esa positiva evolución,
el ex dictador continuará en la unidad de cuidados intensivos
del hospital castrense.
Se
mantiene el período estimado de diez días de hospitalización,
dijo el doctor Vergara, que añadió que, por el momento,
el régimen de visitas a Pinochet está limitado a
sus familiares más cercanos.
En
cuanto a la medicación, manifestó que se le suministran
antibióticos y otros fármacos preventivos contra
una eventual trombosis.
Anunció,
por último, que no se entregarán nuevos partes médicos
hasta que Pinochet sea dado de alta, salvo que antes ocurra algún
cambio en la situación actual.
La
sorprendente recuperación de Pinochet hizo surgir suspicacias
respecto de su enfermedad, que para algunos detractores fue una
triquiñuela para eludir la acción de la justicia
en los procesos que afronta por violaciones a los derechos humanos
y delitos económicos.
La
controversia hizo que el martes el equipo médico que lo
atiende compareciera en una rueda de prensa en la que los médicos
explicaron con detalle las características del infarto
que sufrió Pinochet e insistieron en que la rapidez y eficiencia
con que fue atendido le salvó la vida. EFE