El
militar jubilado, de 91 años, "continúa con
su plan de rehabilitación cardiovascular, que incluye movilización
asistida y kinesioterapia respiratoria", precisó la
nota.
Pinochet
fue ingresado en el hospital en la madrugada del pasado domingo
en estado de extrema gravedad y estuvo hasta el miércoles
en condición de riesgo vital, pero su rápida recuperación
levantó suspicacias respecto de su condición real.
Los
detractores del ex dictador manifestaron sospechas de que todo
fuese un montaje para eludir la acción de los tribunales
de Justicia, que lo han procesado en varias causas por violaciones
a los derechos humanos y delitos económicos.
En
el momento de sufrir el ataque, Pinochet estaba bajo arresto domiciliario,
tras haber sido procesado el 27 de noviembre por el juez Víctor
Montiglio, como presunto autor del secuestro y homicidio de dos
disidentes asesinados en 1973 por la llamada "Caravana de
la Muerte".
Con
ese nombre se conoce a una comitiva militar que ese año
ejecutó a 75 presos políticos en un recorrido por
varias ciudades.
Marco
Antonio Pinochet, el hijo menor del ex dictador, comentó
que paradójicamente, el juez que ordenó el arresto
de su padre le salvó la vida, pues pudo ser trasladado
en pocos minutos desde su domicilio en Santiago al hospital.
Habitualmente,
en esta época del año, Pinochet suele permanecer
en su finca costera de "Los Boldos", a unos 130 kilómetros
de la capital, y si hubiese sufrido ahí el infarto, probablemente
habría muerto, dijo el hijo del militar jubilado, entrevistado
anoche en un programa de televisión.
Según
los médicos, Pinochet continuará hospitalizado hasta
el martes o miércoles de la próxima semana. EFE