En
la cubierta del féretro se ha extendido una bandera de
Chile y colocado el sable de Pinochet, conforme a lo que el reglamento
del Ejército chileno establece cuando fallece un comandante
o ex comandante en jefe.
En una señal inequívoca de normalidad, la presidenta
Michelle Bachelet, en su primera actividad del día, encabezó
en La Moneda la ceremonia en la que recibió el informe
sobre la reforma de la Educación en Chile, que fue elaborado
por un grupo de expertos y que pretende mejorar la calidad de
ese sector.
En Santiago,
la atención está concentrada en la Escuela Militar,
donde es velado el cadáver del ex jefe militar y hasta
donde han llegado cientos de sus partidarios, que en una larga
fila esperan despedirse del que consideran su líder.
El ambiente
de tranquilidad contrasta ostensiblemente con la agitada jornada
que se vivió anoche en la capital chilena y otras ciudades
del país.
En diversos
sectores de Santiago algunos locales fueron saqueados, vehículos
incendiados y dañadas propiedades públicas y privadas,
según datos oficiales.
El subsecretario
del Interior, Felipe Harboe, reiteró hoy, al proporcionar
los datos, un llamamiento a la tranquilidad de la población,
y aseguró que se han tomado medidas para prevenir nuevos
problemas, especialmente durante el funeral del ex gobernante,
previsto para mañana, martes.
Harboe insistió
en la necesidad de la "responsabilidad social" ante
un evento que catalogó como de carácter nacional.
"Hemos
tenido un hecho de carácter nacional, pero no por ello
debemos dejar de funcionar en paz y tranquilidad", agregó.
EFE