Hispanos de Nueva York perjudicados por
violaciones laborales

   

13 de diciembre de 2006

Nueva York - Las violaciones de la ley de salario mínimo y el pago por tiempo extra se han convertido en práctica común en Nueva York, sobre todo entre trabajadores hispanos, según un informe divulgado hoy de una asociación de organizaciones comunitarias.


No hay industria que escape a estas prácticas, señala el informe, que además hace recomendaciones al gobernador electo del Estado, Eliot Spitzer, que jura al cargo en enero próximo, para poner un alto al problema.

Aunque no es una situación nueva, los activistas aseguraron que empeoró bajo la administración del mandatario republicano George Pataki, porque no ha habido la voluntad política para hacer frente al problema.

Alegaron además que el Departamento del Trabajo no cuenta con el personal necesario para procesar las quejas rápidamente ni para investigar las industrias, aunque no haya una querella en su contra, porque la ley le faculta para ello.

Ello ha propiciado la acumulación de quejas de trabajadores, que tienen que esperar varios años para que sus casos sean resueltos y cuando finalmente ocurre reciben una cantidad de dinero menor al que le adeudaba su empleador.

Muchos trabajadores inmigrantes desconocen que se violan sus derechos, pero otros son amenazados por sus empleadores con denunciarlos ante las autoridades por su condición de indocumentados, señaló la asociación Proyecto de Trabajadores.

"El pago del salario mínimo y del tiempo extra son derechos básicos de todo trabajador en Nueva York, independientemente de su estatus migratorio", dijo Omar Henríquez, de ese grupo.

"Muchos son los casos donde trabajan más de 80 y 100 horas a la semana, y no sólo no les pagan lo que deberían, sino que no les pagan o lo hacen fuera de los libros y así se va acumulando un gran monto de dinero", agregó.

Los activistas responsabilizan en su informe al Departamento del Trabajo de EEUU de esas violaciones, "porque es el que tiene la obligación de hacer cumplir las leyes".

La salvadoreña María Teodosia Pineda es una de miles de trabajadores explotados por sus empleadores.

Pineda, de 45 años y que emigró a Nueva York hace tres años, trabajó 16 horas al día durante ocho meses en un establecimiento en Long Island en 2005.

Sin embargo, a pesar de que su patrono, que era hispano, prometió pagarle 275 dólares a la semana, muy pocas veces lo hizo.

"Una semana me pagaba y a veces no me pagaba. Entraba a las 06.30 de la mañana hasta las doce de la noche. Yo le reclamaba porque tengo tres hijos en El Salvador y él me decía que el fin de semana me pagaría", recordó Pineda.

Cansada de que no le pagaran su salario, Pineda renunció y acudió al Departamento del Trabajo.

Hasta ahora su caso no se ha resuelto y según el Departamento, hasta octubre de 2007 no se resolverá. Mientras tanto, vive con su hermano y trabaja "en lo que aparece". EFE

 
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