"Estoy
satisfecho porque no se ha intentado retener información
y estamos convencidos de que las acusaciones que se han hecho
son infundadas", dijo el ex jefe de policía John Stevens
después de tres años de investigación sobre
la muerte de Diana en un túnel de París en agosto
de 1997.
"Por
las evidencias que tenemos ahora, no hubo conspiración
para matar a ninguno de los ocupantes de ese coche. Fue un trágico
accidente", dijo Stevens a los periodistas.
Su
muerte desató una serie de teorías de conspiración
que apuntaban desde al servicio secreto del país hasta
su ex marido, el príncipe Carlos, heredero al trono, que
habría organizado el accidente porque la relación
sentimental
de
Diana y Dodi al Fayed avergonzaba a la familia real británica.
La
investigación policial al máximo nivel fue ordenada
por el antiguo inspector real Michael Burgess en enero de 2004
cuando abrió un expediente sobre la muerte de Diana.
Stevens,
que dirige la policía de Londres, pasó más
de tres años investigando, llegando a interrogar durante
horas al príncipe Carlos.
El
informativo de la cadena ITV dijo que los hijos de Diana, los
príncipes Guillermo y Enrique, habían visto una
copia del informe de Stevens y estaban "asolados y disgustados"
por la manera en que los fotógrafos que perseguían
su coche la retrataron cuando yacía muerta.
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Incluso
antes de que se conociese el informe, el padre del amante
de Diana Dodi al Fayed, cargó contra las pesquisas,
calificándolas de "vergonzosas" y aseguró
que Stevens había sido extorsionado por los responsables
de la inteligencia británica para evitar que les
jugase una mala pasada. |
La
investigación francesa, que duró dos años,
culpó del accidente al chófer Henry Paul, alegando
que estaba ebrio, bajo la influencia de antidepresivos y que conducía
demasiado rápido.
Al
Fayed, en declaraciones al programa de la NBC "Today",
dijo que su hijo había comprado un anillo de compromiso
para Diana y que ella le había dicho horas antes de su
muerte que estaba embarazada.