Ban,
de 62 años, juró el cargo ante la presencia de los
representantes de los Estados miembros y de los presidentes de
los distintos órganos de la organización mundial.
La presidenta de la Asamblea General, Haya Rashed
Al Khalifa, expresó su confianza de que Ban, diplomático
de carrera y ex ministro de Asuntos Exteriores surcoreano, "liderará
la organización, con determinación e integridad".
"No es sólo un reflejo de sus valores
asiáticos, sino su fe en la familia de la ONU y su compromiso
personal para garantizar de que se cumplan sus principios y valores
universales", declaró.
Los tres grandes desafíos, cuando asuma
sus funciones el primero de enero, serán continuar con
la reforma del Secretariado, trabajar para limar las diferencias
entre los Estados miembros, así como fortalecer la capacidad
y eficiencia de las actividades del organismo internacional, según
destacó la presidenta de la Asamblea.
"Mientras se prepara para asumir con sus
responsabilidades y deberes, hago un llamamiento a todos los Estados
miembros para ofrecerle el mayor apoyo y cooperación posible",
apeló.
Después del acto breve de jura del cargo,
Ban se dirigió a los representantes de los Estados miembros,
a quienes les dijo que para él es un honor "seguir
los pasos" de su predecesor, Kofi Annan.
El diplomático surcoreano alabó
el trabajo de Annan diciendo que ha contribuido a "dar a
la ONU una nueva relevancia para los pueblos del mundo" y
que está preparado para continuar con su legado.
Subrayó que, debido a que su proceso de
elección fue rápido, ha podido disponer de dos meses
de preparación para su nuevo trabajo y de ver la profesionalidad
y la dedicación de los empleados de la ONU.
Ban
señaló que una de sus principales tareas cuando
empiece a trabajar serán "dar nueva vida e inyectar
una renovada confianza al Secretariado".
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Al
mismo tiempo, indicó que aplicará los más
altos estándares de eficiencia, competencia e integridad,
así como se asegurará de que que se trabaje
con transparencia y profesionalismo.
"Es
el momento de instaurar una nueva relación entre
el Secretariado y los Estados miembros. Empecemos primero
por decir lo que pensamos y hacer verdaderamente lo que
decimos", declaró.
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Reconoció
que no se puede cambiar las cosas en un día y que hará
falta un diálogo sostenido y la colaboración de
todos para lograr estos objetivos.
En este sentido, afirmó que su intención
es convertirse en un catalizador, "un constructor de puentes",
y aseguró que estará accesible en todo momento tanto
a los Estados miembros como al personal de la ONU.
"Haré
todo lo posible en mis manos para garantizar que la ONU está
a la altura de su nombre y se mantiene unida para poder cumplir
con las esperanzas que han depositado en la institución
muchas personas de todo el mundo, lo que es único en los
anales de la historia", concluyó. EFE