En
su declaración con motivo de la celebración el próximo
lunes del Día Internacional del Migrante, la Alta Comisionada
de la ONU para los Derechos Humanos, Louise Arbour, afirma que
la población emigrante "constituyen una parte esencial
de la fuerza laboral de los países que les reciben, al
hacer a menudo el trabajo que otros desprecian y al demostrar
una gran iniciativa".
Además, enriquecen culturalmente los países en los
que viven, al "abrir una puerta a mundos que de otro modo
estarían muy lejanos" y "sirviendo de puente
entre personas en un mundo cada vez más globalizado",
añade.
Sin embargo, la ONU reconoce que ambos aspectos reflejan sólo
una parte de la situación real, porque, en palabras de
Arbour, también implica "explotación, exclusión,
discriminación, abuso, violencia y otras violaciones de
los derechos humanos".
"Los emigrantes a menudo terminan aceptando trabajos peligrosos
e insalubres, con pocas posibilidades de exigir compensaciones
cuando se producen esos abusos", lamentó.
Otros riesgos a los que a menudo se enfrentan son las redes de
contrabando y del crimen organizado, advierte la ONU.
"No debemos escatimar esfuerzos para erradicar el tráfico
humano, proteger a quienes puedan caer presas de esas redes de
contrabando y responsabilizar a quienes se benefician del sufrimiento
humano", precisa la Alta Comisionada.
El objetivo último debe ser, según la ONU , que
estas personas disfruten de sus derechos, "con independencia
de que su situación sea regular o irregular".
Entre esos derechos figuran la protección, el trato no
discriminatorio, el acceso a una información adecuada para
que el emigrante pueda decidir sobre su futuro y a integrarse
en el país de acogida.
Para facilitar la consecución de esos retos, Arbour insta
a la comunidad internacional a ratificar la Convención
para la Protección de los Derechos de todos los Trabajadores
Migrantes y sus Familias", que sólo sido suscrito
34 países.
La Organización Internacional para las Migraciones (OIM)
considera necesario crear un fondo de evacuación para situaciones
de emergencia que permita facilitar alimentos, medicinas, albergue
provisional, asistencia consular y de inscripción a los
emigrantes en situación precaria antes de su evacuación.
La OIM señala que "a pesar de la aportación
esencial de los emigrantes al desarrollo de la economía
mundial, en épocas de conflicto casi nadie se acuerda de
ellos".
"Cada vez que los emigrantes se hallan atrapados en situaciones
de conflicto, la capacidad de la OIM de prestarles ayuda depende
de la recaudación de fondos que suele tomar tiempo, causando,
entretanto, mayor dolor y ansiedad a quienes solicitan asistencia",
lamenta la organización. EFE