El
pleno del Senado ratificó el pasado 6 de diciembre por
95 votos a favor y dos en contra el nombramiento de Gates.
El
ex directivo de la CIA aseguró durante las audiencias para
su confirmación en el Senado que EEUU no está ganando
la guerra en Irak y advirtió que podría tener lugar
una escalada violenta en todo Oriente Medio.
El
presidente Bush aceptó la renuncia de Rumsfeld un día
después de las elecciones legislativas de noviembre en
las cuales su Partido Republicano perdió, por primera vez
desde 1994, el control de ambas cámaras del Congreso.
Gates
asume el cargo de secretario de Defensa en un momento especialmente
difícil ante la creciente presión que afronta la
Casa Blanca para cambiar de rumbo en Irak y ante el creciente
desencanto popular con una guerra que, desde que empezó
en marzo de 2003, se ha cobrado la vida de cerca de 3.000 soldados
de EEUU.
Además
de las guerras en Irak y Afganistán, el nuevo jefe del
Pentágono deberá atender otros problemas que han
quedado pendientes durante la gestión de Rumsfeld.
Uno
de ellos es la propuesta del Ejército para que el Congreso
autorice un aumento del contingente autorizado de tropas, que
actualmente es de 500.000 soldados para esa rama, y 178.000 en
la Infantería de Marina.
Gates
se hace cargo de la jefatura del Pentágono con un apoyo
mayoritario, tanto de republicanos como demócratas, y con
apenas ninguna crítica. EFE