Según
fuentes del ministerio de Interior algunas de las víctimas
tenían los ojos vendados y las manos atadas.
La
aparición de cadáveres en Irák y particularmente
en Bagdad se ha convertido en un hecho cotidiano.
Las
autoridades médicas iraquíes informaron recientemente
de que en el mes de noviembre fueron halladas 1200 cadáveres
muertos por disparos.
El
pasado 17 de diciembre alrededor de treinta personas fueron secuestradas
de un edificio de la luna roja de las que sólo la mitad
fueron puestas en libertad.
La
ola de violencia que arrasa el país y que amenaza con convertirse
en una guerra civil, estalló el pasado 22 de febrero tras
un atentado contra un templo chií en Samarra, a 125 kilómetros
al norte de Bagdad.
Por
otra parte el ejército estadounidense informó hoy
de la muerte de uno de sus soldados en una explosión ocurrida
en el suroeste de Bagdad.
Según
un comunicado del mando militar, el uniformado perdió la
vida por la explosión de una artefacto al paso del vehículo
en el que viajaba.
En
el ataque también resultaron heridos otros cuatro militares,
que fueron trasladados a un hospital militar estadounidense. EFE