Pero
precisó que para que ello ocurra "tendría que
haber una misión específica", y agregó
que las opiniones de sus "comandantes son muy importantes...y
me importan", aunque eludió responder a la pregunta
de si, finalmente, les haría caso.
Esta
discutida propuesta de aumentar el número de las tropas
es una de las posibilidades que contiene el informe elaborado
recientemente por el Grupo de Estudio de Irak, copresidido por
el ex secretario de Estado James Baker y el ex legislador demócrata
Lee Hamilton.
La
medida ahora en estudio plantea incrementar el número de
efectivos entre 15.000 y 30.000 soldados, por un período
de entre seis y ocho meses.
En
los mentideros políticos hay división de opiniones
sobre qué sería lo adecuado.
En
este sentido, el recién nombrado secretario de Defensa,
Robert Gates, ha viajado a Bagdad, donde, según informó
el propio Pentágono, habló también con mandos
militares iraquíes sobre la posibilidad de ofrecerles tropas
adicionales.
El
propio Gates explicó hoy en declaraciones a los periodistas,
en su segunda jornada de visita a Irak que se trató el
tema en términos generales y que no había ningún
plan específico al respecto.
Jason
Glenn, un especialista del ejército estadounidense, le
trasladó a Gates en un desayuno que mantuvo hoy con las
tropas, la necesidad de que la idea tenga visos de realidad, en
una declaración ampliamente difundida por los medios estadounidenses.
"Con
más presencia sobre el terreno, las tropas podrían
frenarles (a los insurgentes) lo suficiente como para que nos
dé tiempo a terminar de entrenar a las fuerzas iraquíes",
dijo Glenn.
La
idea parece que finalmente tomará cuerpo, teniendo en cuenta
las recientes declaraciones realizadas por Bush al diario "The
Washington Post" y refrendadas ayer, en las que anunciaba
que aumentará de forma permanente la presencia de los "marines"
y del Ejército.
Entre
las razones esgrimidas se encuentra la de que las fuerzas armadas
estadounidenses se encuentran al límite de sus capacidades
por los esfuerzos en Irak.
La
posibilidad de enviar más tropas a Irak es algo a lo que
se oponen algunos altos mandos militares estadounidenses, según
lo han reconocido desde el anonimato a la prensa de EEUU, pues
en su opinión la medida acarrearía más problemas
tras la finalización de la misión.
Hoy
mismo, un alto mando militar estadounidense en Bagdad, con motivo
de la visita de Gates, expresaba su preocupación por la
posibilidad de que, ante el incremento de tropas, los iraquíes
pudieran relajarse y no asumir la responsabilidad de mantener
plenamente la seguridad en su país.
Uno
de los principales opositores a la medida, es el jefe del Mando
Central de Estados Unidos y máximo responsable militar
para Oriente Medio, el teniente general John Abizaid, quien ayer
anunció que abandonará su puesto a comienzos de
2007.
Esta
dimisión sería un obstáculo menos para que
la Casa Blanca adopte una decisión de incremento sin problemas.
Mientras,
la Casa Blanca reitera que el incremento de tropas es simplemente
una opción más de las que se barajan.
El
primero en entrar en este debate político, que se dilata
por momentos, fue el ex secretario de Estado de EEUU, Colin Powell,
quien el pasado domingo subrayó que la suma de "10.000
ó 20.000 soldados en Irak no supondrá una gran diferencia".
Posteriormente,
la senadora demócrata Hillary Clinton, se mostró
contraria a la medida, "salvo que forme parte de un plan
mayor".
Pero
el tema no debe estar tan claro cuando frente a esta opinión
de Clinton, su compañero de partido, Harry Reid, defendió
la idea de incrementar el número de soldados por un período
limitado de tiempo.
El
presidente desvelará su decisión a principios de
2007 cuando presente públicamente su nuevo cambio de rumbo
en Irak. EFE