Raúl
Castro encabezó el viernes la sesión del Parlamento
cubano por primera vez en el cargo interino que ejerce desde que
el pasado 31 de julio, el líder cubano, Fidel Castro, anunció
la delegación de sus cargos tras someterse a una operación
quirúrgica por una enfermedad que se mantiene como secreto
de estado.
Con
la incertidumbre por el posible envío de un mensaje a los
parlamentarios, el jefe de la revolución finalmente no
mandó ninguna comunicación y fue el gran ausente
de una sesión, en la que su silla permaneció vacía.
Dos
días después de dejar claro ante universitarios
cubanos que Fidel Castro "es insustituible", que su
lugar sólo lo puede ocupar el Partido Comunista de Cuba
y que él tiene un estilo propio que se rige por la premisa
de que "cuando alguien trata de imitar, fracasa", en
la Asamblea se criticaron los problemas del país.
Como
arrastrados por la petición del menor de los Castro a los
estudiantes de "discutir hasta la saciedad", los responsables
de la economía cubana pusieron encima de la mesa errores
como la falta de productividad y de conciencia del ahorro, el
despilfarro o el descontrol.
El
propio Raúl Castro hizo su aporte personal durante la sesión
con varias intervenciones para poner las cosas claras.
"Prácticamente
hemos estado a punto de que colapsara ya todo el transporte, no
sé cuántos metros nos faltaba de esa situación,
que es consecuencia de todos estos años de deterioro, ahora
recuperar eso lleva muchos recursos mucho tiempo porque hay que
preparar todos los factores subjetivos", dijo Raúl.
"Hay
que aplicar la disciplina rigurosa indispensable sin lo cual no
camina nada", continuó el ministro de Defensa durante
un pasaje de la reunión difundido en diferido por la televisión
local.
El
tratamiento del transporte por parte del ministro del ramo, Jorge
Luis Sierra, fue crudo y en su intervención dijo cosas
como que la mala selección de los chóferes de los
autobuses recientemente adquiridos a China llevó aparejado
un "alto nivel de accidentes", generados en un 50 por
ciento por los propios conductores.
Además,
reconoció situaciones como que en La Habana se dejaron
de hacer 110 viajes diarios por falta de chóferes, debido
a la falta de atención a los trabajadores o la admisión
de que el país no está en condiciones de garantizar
el mantenimiento de los vehículos que prevé incorporar
a lo largo del próximo año.
Las
denuncias de indisciplinas, que serán atacadas en el ámbito
laboral por medio de una disposición que entrará
en vigor en abril, fueron prácticamente generalizadas,
así como las de la falta de productividad que aqueja a
diferentes ramas de la economía.
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Uno
de los sectores más criticados fue el de la agricultura,
a cuya dirección se pidió "eliminar los
factores negativos de su gestión y a elevar su productividad".
Según
informó la agencia estatal "Prensa Latina",
durante una parte de la sesión a la que no tuvo acceso
la prensa internacional, la ministra en funciones, María
del Carmen Pérez, fue objeto del reproche de diferentes
funcionarios del Gobierno después de que ésta
reconociera "las dificultades existentes".
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El
propio Raúl Castro, en tono "enérgico",
según la fuente, destacó la imposibilidad de continuar
aceptando la permanencia de un problema detectado desde hace tiempo
y destacó que las imprecisiones e inexactitudes no pueden
ser admitidas a la hora de tratarlo.
Incluso
recordó las palabras de Fidel Castro sobre "la imposibilidad
del uso de la mentira por un revolucionario", algo en lo
que, según dijo, "pueden convertirse las mencionadas
imprecisiones e inexactitudes".
Como
ocurrió el miércoles, cuando Raúl Castro,
"siendo consecuente" con su concepción de que
él no tiene que "estar haciendo todos los resúmenes
ni hablar en todos los actos", dejó que el canciller,
Felipe Pérez Roque, cerrara el acto, en esta ocasión
fue el presidente del Parlamento, Ricardo Alarcón, el último
en hablar. EFE