El transbordador desafió la amenaza del mal tiempo en la
Florida el viernes y aterrizó en el Centro Espacial Kennedy
en Cabo Cañaveral tras una exitosa misión de 13 días
a la Estación Espacial Internacional (EEI).
Por
primera vez en la historia, los astronautas del "Discovery"
realizaron cuatro caminatas para renovar su sistema eléctrico,
agregar una viga a su estructura e instalar un módulo científico
en la EEI, un proyecto conjunto en el que participan la NASA,
la Agencia Espacial Europea, Japón, Canadá y Rusia.
Esa
misión confirmó los planes de terminar la construcción
del complejo espacial que gira a casi 400 kilómetros de
altura antes del 2010, año en que los transbordadores serán
retirados y sustituidos por naves de mayor envergadura y capacidad
de carga.
La
construcción de la NASA quedó suspendida desde que
el "Columbia" se desintegró al reingresar en
la atmósfera el 1 de febrero de 2003 en un desastre que
se cobró la vida de sus siete tripulantes.
El
accidente fue causado por el desprendimiento de una loseta aislante
del tanque externo que perforó un sector del ala izquierda
de la nave.
Desde
entonces las misiones siguientes se realizaron siguiendo medidas
estrictas de seguridad y siempre bajo el temor de que el accidente
volviera a producirse.
El
descenso sin inconvenientes del "Discovery" fue el corolario
de otros éxitos conseguidos lo largo del año por
la Administración Nacional de Aeronáutica y del
Espacio (NASA) que ya ha puesto en marcha planes para futuras
misiones tripuladas a la Luna y, posteriormente, a Marte.
Estos
comenzaron el 15 de enero cuando la sonda "Stardust"
se desprendió de un contenedor de partículas interestelares
con material orgánico recogidas del cometa "Wild 2
durante su viaje de siete años por los extramuros del sistema
solar.
"Una
parte de ese material orgánico contenido en las muestras
es algo nunca visto en materiales extraterrestres", señaló
Scott Sandford, científico del Centro Ames de Investigaciones
de la NASA.
Según
los científicos "Wild 2" es una cápsula
congelada en el tiempo porque contiene material que proviene del
nacimiento del sistema solar hace 4.500 millones de años.
A
esos éxitos se suman los descubrimientos, análisis
y fotografías enviadas a la Tierra por los incansables
exploradores "Spirit" y "Opportunity" que
desde hace casi tres años recorren la superficie de Marte.
Los
vehículos de seis ruedas independientes y del tamaño
de una lavadora, que en sus primeros recorridos comprobaron la
existencia de agua en Marte, tenían prevista una vida útil
de sólo tres meses, pero incluso con el desgaste natural
de sus piezas han seguido funcionando.
Sus
tareas se vieron reforzadas este año por las de la sonda
"Mars Reconnaissance Orbiter" que entró en la
órbita marciana en marzo y comenzó a enviar información
científica sobre la geología y la atmósfera
de ese planeta en noviembre.
En
esas labores también ha participado la "Mars Odissey",
otra de las sondas enviadas por la NASA al planeta.
Pero
no todo ha sido felicidad en la NASA. Este año, la agencia
espacial estadounidense, pese a los esfuerzos de sus científicos,
dio por perdido el contacto radiofónico con la sonda "Mars
Global Surveyor" tras diez años en la órbita
marciana para recoger imágenes y datos del planeta.
Con
tres observatorios espaciales, el Chandra, el Spitzer y el Hubble,
que han multiplicado el conocimiento del mundo astronómico
sobre el Universo, la NASA ha puesto en marcha sus planes para
el futuro.
Estos
fueron anunciados hace casi tres años por el presidente
George W. Bush quien determinó que en los próximos
años la NASA deberá prepararse para enviar nuevamente
un hombre a la Luna y preparar misiones a Marte tripuladas en
las décadas siguientes.
Esos
planes forman parte del programa "Constellation" que
utilizará una nueva generación de naves espaciales
llamadas "Orion".
Esos
vehículos podrán transportar cuatro tripulantes
en misiones a la Luna y a seis tripulantes en viajes hacia y desde
la Estación Espacial Internacional.
La
primera misión de "Orion" con tripulantes deberá
realizarse no después de 2014 y el nuevo descenso del hombre
en la Luna no después de 2020, según los planes
de la NASA.
"Orion
será un elemento clave en los planes de ampliar la presencia
humana más allá de la órbita terrestre con
el fin de impulsar el comercio, la ciencia y el liderazgo"
de EEUU en la exploración espacial, dijo la agencia espacial
estadounidense. EFE