24
de diciembre de 2006
EEUU - Con estipendios que, como media, alcanzan
los 8.000 dólares por temporada, hacer de Papá Noel
no sólo da una alegría a los niños sino también
al bolsillo de los hombretones de barba blanca que estos días
habitan los centros comerciales. El trabajo en un gran centro
comercial estadounidense reporta bastante más que el paso
por las estrechas chimeneas de los hogares cargado de regalos,
de acuerdo con la encuesta realizada por una organización
que reúne a los Papás Noel y que cuenta con más
de mil miembros en EEUU.
Claro que, para ganarse este salario, también han de sufrir
lo suyo durante las cuatro o cinco semanas que dura la temporada.
El promedio de niños que visitan a Papá Noel por
centro comercial o "mall" se acerca a los 8.000, y muchos
dejan sus propios "regalitos".
Otra
encuesta difundida recientemente por la cadena Auntie Anne's Pretzels,
con fuerte presencia en los "mall" estadounidenses,
indica que al 34 por ciento de los Papás Noel algún
niño les ha hecho pis encima. Y eso no es todo. La encuesta
también revela que a más del 60 por ciento les han
estornudado encima o tosido más de diez veces cada día.
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Papá
Noel, por otra parte, no es del gusto de todos. A un 74
por ciento de los interrogados les llora, cada día,
algún niño cuando está en su regazo,
y casi todos (el 90 ciento) sufre los tirones de algún
niño travieso que quiere desvelar el misterio que
se esconde detrás de sus barbas.
Hace
años que los centros comerciales utilizan la figura
de Santa Claus como imán para incrementar sus ventas,
no sólo por el interés de muchos pequeños
para sacarse unos dulces o unos libros para colorear sino
también por el negocio indirecto que representan
las fotografías.
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De
acuerdo con esta organización, en los centros comerciales
estadounidenses hay, como media, dos Papás Noel que se
solapan para recibir visitantes a lo largo de todo el día,
y el número de fotos pagadas junto con la mítica
figura se acerca a las 5.000 por cada "mall".
A
pesar de la ubicuidad de las cámaras de fotos digitales
y los teléfonos móviles equipados con cámara,
el 60 por ciento de los visitantes compró un paquete fotográfico
la temporada pasada, según los datos de la asociación
que reúne a los centros comerciales de EEUU.
Así
las cosas, a los hombres voluminosos que se les den bien los niños
nunca les faltará trabajo esta temporada, y no digamos
ya si tienen la suerte de lucir esa honorable barba blanca.
RealSanta.com,
una agencia de Papás Noel de Riverside, en California,
señala que la paga media está entre los 175 y los
300 dólares por la primera hora, dependiendo de la experiencia
y del lugar, y entre 100 y 200 para las posteriores. Los precios
se disparan el día de Nochebuena, cuando se pagan hasta
450 dólares la hora, por no hablar de otros extras, como
manejarse en español o dominar el lenguaje de signos. A
cambio, RealSanta promete lo mejor de lo mejor.
Cuando
se alquilan sus servicios, indica, "no contratas un
estudiante o un comediante a tiempo parcial en un traje
barato. Te haces con un caballero dedicado a ser un Santa
Claus de calidad, con una barba real y un traje de lujo
con botas y accesorios reales".
Un
detalle importante porque la indumentaria -el traje de terciopelo,
las botas y el cinturón-supera los 1.000 dólares
en sitios como www.santaswardrobe.com.
En
estos tiempos que corren, por otra parte, Papá Noel
no es sólo para los niños.
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En
la cola para hacerse la foto una mañana reciente en el
centro comercial Stonestown, en San Francisco, no se escuchaban
los gritos de los pequeños sino los ladridos de las mascotas
que esperaban pacientes su turno para colocarse al lado de Papá
Noel.
Como señalaba la publicidad del evento, "tus mascotas
son parte de la familia. ¿Por qué no van a hacerse
una foto con Santa?". Pues bueno.