La Navidad se ha convertido
en un intercambio de regalos

   

26 de diciembre de 2006

Tegucigalpa - El obispo auxiliar de San Pedro Sula (norte de Honduras), Rómulo Emiliani, dijo hoy que la Navidad se ha convertido en un intercambio de regalos, porque se ha distorsionado la recordación del nacimiento de Jesús.

El prelado indicó a periodistas que para muchos seres humanos la Navidad es intercambiar regalos, comer y levantar un gran árbol en casa, mientras "se olvidan de Jesús, quien es el centro de la fiesta de la Navidad".


Agregó que los patrones de la fe cristiana se han cambiado entre muchos seres humanos, de quienes subrayó que deberían de celebrar en comunión, en la iglesia y en el seno de su familia festejando el nacimiento de Jesús.

"La encarnación, la vida de Jesús, la muerte y su resurrección es el gran mensaje de esperanza y amor", enfatizó Emiliani, quien también hizo un llamamiento a los hondureños a que se alejen del consumismo.

En su opinión, los hondureños deben "vivir en austeridad" y no dejarse llevar por las apariencias, queriendo tener lo que no pueden "solo para aparentar".

El ser humano "no vale por lo que tiene, sino por lo que es", acotó el obispo auxiliar de San Pedro Sula, la ciudad con mayor desarrollo económico, industrial y comercial de Honduras.

Emiliani también se pronunció en contra de la corrupción en todos los niveles, la injusticia, el desempleo, la crisis económica, la inseguridad y la impunidad, entre otros flagelos que imperan en el país centroamericano.

Este año las fiestas de Navidad en Honduras de nuevo han sido marcadas por un alto consumismo, que contrasta con la pobreza y miseria en los barrios marginales de las principales ciudades.

A pesar de la crisis económica, los grandes centros comerciales y supermercados, entre otros negocios, fueron abarrotados por consumidores, mientras que las líneas aéreas no dieron abasto para atender el tráfico de pasajeros, llegando o saliendo del país.

En Tegucigalpa, este año fue mayor la presencia de niños, mujeres y ancianos, muchos de ellos parapléjicos pidiendo en las calles un regalo, dinero o comida.

En algunos casos, los niños eran vigilados de cerca por sus padres, a quienes entregaban el dinero que recolectaban, según pudo constatar Acan-Efe en tres sitios distintos de la capital hondureña.

Las campañas de diversas instituciones públicas y privadas de regalar juguetes, alimentos y ropa para los pobres han resultado insuficientes en un país donde la pobreza afecta al 80 por ciento de sus siete millones de habitantes, según fuentes públicas y privadas.

En las principales ciudades, a pesar de la prohibición de la venta de pólvora y fuegos artificiales, la Navidad fue recibida con cohetes y petardos.

La ordenanza municipal de prohibir la venta de cohetes y otros productos derivados de la pólvora tiene como objetivo evitar accidentes entre los niños, que en los últimos años resultaban quemados por decenas.

Este año solamente se ha conocido de un niño que perdió dos de sus dedos por la explosión de un petardo.

Algunos comerciantes de pólvora se han enfrentado con la justicia alegando que la venta de cohetes y otros productos forman parte de la cultura hondureña durante las fiestas de Navidad y Noche Vieja, lo mismo que durante la Semana Santa y otras tradiciones de los pueblos, especialmente en sus ferias patronales. EFE

 
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