Agregó
que los patrones de la fe cristiana se han cambiado entre muchos
seres humanos, de quienes subrayó que deberían de
celebrar en comunión, en la iglesia y en el seno de su
familia festejando el nacimiento de Jesús.
"La
encarnación, la vida de Jesús, la muerte y su resurrección
es el gran mensaje de esperanza y amor", enfatizó
Emiliani, quien también hizo un llamamiento a los hondureños
a que se alejen del consumismo.
En
su opinión, los hondureños deben "vivir en
austeridad" y no dejarse llevar por las apariencias, queriendo
tener lo que no pueden "solo para aparentar".
El
ser humano "no vale por lo que tiene, sino por lo que es",
acotó el obispo auxiliar de San Pedro Sula, la ciudad con
mayor desarrollo económico, industrial y comercial de Honduras.
Emiliani
también se pronunció en contra de la corrupción
en todos los niveles, la injusticia, el desempleo, la crisis económica,
la inseguridad y la impunidad, entre otros flagelos que imperan
en el país centroamericano.
Este
año las fiestas de Navidad en Honduras de nuevo han sido
marcadas por un alto consumismo, que contrasta con la pobreza
y miseria en los barrios marginales de las principales ciudades.
A
pesar de la crisis económica, los grandes centros comerciales
y supermercados, entre otros negocios, fueron abarrotados por
consumidores, mientras que las líneas aéreas no
dieron abasto para atender el tráfico de pasajeros, llegando
o saliendo del país.
En
Tegucigalpa, este año fue mayor la presencia de niños,
mujeres y ancianos, muchos de ellos parapléjicos pidiendo
en las calles un regalo, dinero o comida.
En
algunos casos, los niños eran vigilados de cerca por sus
padres, a quienes entregaban el dinero que recolectaban, según
pudo constatar Acan-Efe en tres sitios distintos de la capital
hondureña.
Las
campañas de diversas instituciones públicas y privadas
de regalar juguetes, alimentos y ropa para los pobres han resultado
insuficientes en un país donde la pobreza afecta al 80
por ciento de sus siete millones de habitantes, según fuentes
públicas y privadas.
En
las principales ciudades, a pesar de la prohibición de
la venta de pólvora y fuegos artificiales, la Navidad fue
recibida con cohetes y petardos.
La
ordenanza municipal de prohibir la venta de cohetes y otros productos
derivados de la pólvora tiene como objetivo evitar accidentes
entre los niños, que en los últimos años
resultaban quemados por decenas.
Este
año solamente se ha conocido de un niño que perdió
dos de sus dedos por la explosión de un petardo.
Algunos
comerciantes de pólvora se han enfrentado con la justicia
alegando que la venta de cohetes y otros productos forman parte
de la cultura hondureña durante las fiestas de Navidad
y Noche Vieja, lo mismo que durante la Semana Santa y otras tradiciones
de los pueblos, especialmente en sus ferias patronales. EFE