Ford
falleció a las 02.45 GMT en Rancho Mirage (a 200 kilómetros
de Los Angeles), donde vivió desde que abandonó
la Casa Blanca tras poco más de dos años de un mandato
marcado por su decisión de perdonar al protagonista de
uno de los más famosos casos de espionaje político
de la historia.
Aunque
no se han notificado las causas de la muerte, el ex presidente
arrastraba problemas de salud. En enero pasado superó una
grave pulmonía y en agosto fue operado en la Clínica
Mayo de Rochester (Minesota) por una afección coronaria.
Ford,
el único presidente de la historia del país que
no fue elegido, se había convertido, a pesar de sus dolencias,
en el jefe de Estado más longevo de EEUU tras la muerte
en 2004 de Ronald Reagan, que también falleció a
los 93 años.
Casado
desde 1948 con Betty Ford, una de las primeras damas más
carismáticas de EEUU, la pareja tuvo tres hijos, Michael,
Jack y Steven, y una hija, Susan.
La
familia se está encargando de organizar los funerales,
que podrían ser de Estado, aunque por el momento no han
trascendido detalles y sólo se sabe que contarán
con la presencia del actual presidente, George W. Bush, según
un portavoz de la Casa Blanca.
Nada
más conocerse la muerte de Ford, Bush y su esposa Laura
lamentaron la desaparición de "un gran estadounidense".
Bush
recordó que Ford "asumió la presidencia en
un momento de confusión nacional y división"
y "con su discreta integridad, su sentido común y
su amabilidad instintiva ayudó a curar a nuestra nación
y a restaurar la confianza pública en la Presidencia".
"El
pueblo norteamericano siempre admirará la devoción
de Gerald Ford por el deber, su carácter y la honorable
conducta de su administración", añadió.
El
padre de Bush, así como varios miembros del Gobierno de
su hijo, incluidos el vicepresidente Dick Cheney y el ex secretario
de Defensa Donald Rumsfeld, integraron ya en los 70 el equipo
de Ford.
Gerald
Ford estuvo en el poder sólo 895 días, pero muy
intensos, durante los cuales terminó la guerra de Vietnam,
considerado junto al Watergate como otro de los grandes traumas
estadounidenses.
Ford
se convirtió en presidente tras "la mayor crisis constitucional
desde la Guerra Civil" y dio al país "la entereza,
sabiduría y buen juicio" que necesitaba en ese momento,
dijo hoy Cheney tras conocer la noticia.
El
vicepresidente Cheney, que fue jefe de gabinete de Ford, destacó
que éste "encarnaba los mejores valores de una gran
generación: decencia, integridad y devoción por
el deber".
Nacido
en Omaha (Nebraska) el 14 de julio de 1913, Ford llegó
al cargo tras la dimisión de Nixon, en agosto de 1974,
a consecuencia del Watergate. Como él mismo reconocía,
fue presidente por capricho del destino y vivió siempre
a la sombra de ese célebre escándalo.
A
diferencia del "conspirador" Nixon, siempre tuvo fama
de hombre afable y honesto, que perdonó a su predecesor
aún y cuando esto podía -como así ocurrió-
costarle la renovación de su permanencia en la Casa Blanca.
Nixon
se vio forzado a dimitir después de que el rotativo "The
Washington Post" revelase su participación en el caso
de escuchas ilegales a la oposición demócrata, provocando
una enorme crisis.
Buena
parte de la opinión pública exigía entonces
que Nixon pagase por sus actos, pero Ford optó por exonerarlo,
una medida muy impopular en su momento que lo llevó a perder
las elecciones de noviembre de 1976 frente a Jimmy Carter, pero
que después ha sido considerada como "acertada"
por un buen número de historiadores.
De
hecho, en 2001, el Centro Kennedy galardonó a Ford con
el premio "Perfil del Coraje" que concede cada año
a un estadounidense que haya demostrado valor al servicio de la
vida pública.
"La
honestidad es, al final, la mejor de las políticas",
dijo Ford durante su discurso inaugural, en el que aseguró
también que "la larga pesadilla nacional" estaba
superada, en un signo conciliatorio que marcaría su paso
por la Casa Blanca