Además,
desde hace más de una década ninguno de estos cuatro
países registra mejoras en este ámbito.
"En América Central, la malnutrición
contribuye a aumentar la pobreza y, a largo plazo, puede afectar
negativamente el crecimiento económico de un país
en hasta 3 por ciento del PIB anual", señaló
Evangeline Javier, directora de Desarrollo Humano en la Región
de América Latina y el Caribe del Banco Mundial.
Los niños de las comunidades pobres, indígenas
y rurales registran las peores tasas de enanismo nutricional (baja
altura para la edad, un indicador de la malnutrición crónica)
en América Central. Si la
malnutrición se establece antes de que un niño cumpla
2 años, como generalmente se ocurre, las consecuencias
son irreversibles.
A fin de otorgar a la malnutrición la categoría
de problema de desarrollo en América Central, el Banco
organizó el taller "Combatiendo la Malnutrición
Crónica en América Central", que se realizó
en Tegucigalpa, Honduras, en noviembre pasado.
El evento contó con el apoyo del Department
of Internacional Development del Reino Unido y el Programa de
Partenariado Banco Mundial - Países Bajos (BNPP).
"En el pasado no hubo suficiente intercambio
de conocimientos entre los países de América Central,
a pesar de que comparten desafíos comunes y podrían
encontrar soluciones similares", comento Laura Rawlings,
jefe sectorial para Desarrollo Humano en la Unidad de Gestión
del Banco Mundial para América Central.
"Este
taller les permitió aprender de las experiencias de los
otros y desarrollar estrategias para mejorar sus propios programas,
especialmente programas a nivel comunitario centrados en prevenir
la malnutrición en niños menores de 2 años".
Y su objetivo central fue revisar los resultados de los programas
de nutrición infantil a nivel comunitario.
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"Las
mujeres bien alimentadas corren menos riesgos durante el
embarazo y el trabajo de parto. Los niños y niñas
bien alimentados se desempeñan mejor en la escuela,
viven más años y pueden ofrecer a sus propios
hijos un mejor comienzo en la
vida", explicó.
Wendy
de Berger, primera dama de Guatemala, mostró la otra
cara de la moneda: "La malnutrición es la falta
de oportunidades", afirmó.
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La
malnutrición que afecta a América Central no se
explica sólo por la falta de alimento, sino depende además
de un conjunto de factores como mala salud materna, inadecuadas
prácticas de alimentación y de cuidado infantil
y falta de acceso a agua potable y saneamiento.
"Las políticas nutricionales deben
tener alcance nacional con una perspectiva integral", indicó
Christine Lao Pena, economista senior en Desarrollo Humano en
la Región América Latina y el Caribe del
Banco Mundial.
"Deben combinar estrategias a corto plazo,
como el apoyo a la nutrición, con estrategias a largo plazo
que incluyen un eje de atención centrado en el cambio del
comportamiento en los hogares y los individuos y mejorar los niveles
de educación y el status social de las mujeres".
Tomado
de oloramitierra.com.mx