Redacción
Central - Sadam Husein, quien durante 24 años
ejerció el máximo poder en Irak y hoy fue ejecutado,
nació el 28 de abril de 1937 en Al Awja, una aldea dependiente
de Tikrit, ciudad musulmana suní a 150 kilómetros
de Bagdad.
Natural
del mismo lugar que el legendario sultán árabe Saladino
y descendiente de una familia de campesinos, a la muerte de su
padre fue educado por su tío, Khairallah Tolfah, quien
luego fue gobernador de Bagdad.
Afiliado
al partido socialista panarabista Baaz desde 1956, su carrera
está jalonada de intrigas palaciegas, intentos de asesinatos
de adversarios y golpes de Estado.
Durante
su juventud, Sadam participó en un golpe de Estado fallido
contra el rey Faisal II y en un atentado también frustrado
contra el general Abdul Karin Kassem, pasó varios periodos
en prisión, fue condenado a muerte y estuvo exiliado en
Siria y Egipto.
Regresó
a Irak en 1963 y participó en la revolución que
en 1968 alzó al poder al partido Baaz, del que se convirtió
en secretario general adjunto.
En
1969 fue nombrado vicepresidente del Consejo del Mando Supremo
de la Revolución, el máximo órgano de poder
en Irak, desde donde lideró una serie de reformas internas
que llevaron a la nacionalización, en 1972, del petróleo
iraquí.
El
16 de julio de 1979, el general El-Bakr dejó el poder por
motivos de salud y Sadam asumió los cargos de jefe de Estado,
presidente del Consejo del Comando Revolucionario, primer ministro,
comandante de las Fuerzas Armadas y secretario general del Baaz.
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Tras
hacer frente a una conspiración que acabó
con la ejecución de 34 personas, en 1980 involucró
a Irak en una guerra contra Irán por el estratégico
territorio de Chat al-Arab, puerta de salida al golfo Pérsico,
en un conflicto que duró ocho años -el alto
el fuego se firmó el 20 de agosto de 1988- y en el
que murieron más de un millón de personas.
La
invasión de Kuwait en agosto de 1990 le valió
un nuevo enfrentamiento en enero del año siguiente,
esta vez con una coalición militar internacional
encabezada por EEUU, bajo mandato de las Naciones Unidas.
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Vencido
por los aliados, Sadam Husein tuvo que aceptar el embargo económico
impuesto por la ONU, organismo que además acordó
inspeccionar y desmantelar su programa armamentístico.
El
embargo, aunque suavizado en 1995 por el programa "Petróleo
por Alimentos", sumió al país en la penuria,
pero Sadam consiguió mantenerse en el poder.
En
1997 comenzaron las desavenencias del régimen con la UNSCOM,
la misión de Naciones Unidas encargada de supervisar el
desarme de Irak -ante la sospecha de que buscaba armamento químico
y nuclear-, unos desencuentros que se prolongaron seis años
y que sirvieron como pretexto a EEUU para lanzar su invasión
de Irak.
Tras
la salida de los inspectores, acusados de espías, comenzó
la operación "Zorro del Desierto", durante la
cual aviones de EEUU y el Reino Unido bombardearon masivamente
objetivos de Irak, que desde entonces se negó a readmitir
a los inspectores.
La
inclusión de Irak en el llamado "Eje el Mal",
ideado por el presidente estadounidense, George W. Bush, tras
los atentados del 11 de septiembre de 2001 en Nueva York y Washington,
precipitó su caída y la intensificación del
debate en el seno de la ONU sobre sus intenciones armamentísticas.
El
20 de marzo de 2003, fuerzas de EEUU y el Reino Unido invadieron
Irak, que en menos de un mes cayó en manos de las fuerzas
invasoras. El paradero de Sadam Husein se convirtió entonces
en una incógnita que se prolongó durante ocho meses,
hasta el 13 diciembre de ese año, cuando fue capturado
en una granja de la ciudad de Ad Duar, cerca de Tikrit.
Según
la coalición militar, fue un miembro de una familia cercana
a Sadam quien le delató.
El
1 de enero de 2004, el Pentágono le reconoció como
"prisionero de guerra" y el 30 de junio traspasó
su custodia judicial al nuevo Gobierno provisional iraquí.
Durante
casi dos años, Sadam Husein permaneció bajo custodia
de las fuerzas estadounidenses, a la espera de ser juzgado por
un Tribunal Especial, auspiciado por EEUU, que el 19 de octubre
de 2005 inició el primer proceso al ex dictador.
Como
consecuencia de los hechos juzgados, relativos a la matanza de
148 personas en 1982 en Duyail, al norte de Bagdad, Sadam fue
condenado el pasado 5 de noviembre a morir en la horca junto a
dos de sus más estrechos colaboradores: su hermanastro
Barzan al Tikriti y el jefe del tribunal revolucionario que ordenó
la ejecución chií, Awad Hamad al Bandar.
El
26 de diciembre de 2006, el Tribunal de Casación de lo
Penal iraquí ratificó las citadas sentencias de
muerte.
Sadam
Husein también fue juzgado por su supuesta responsabilidad
en los ataques, incluso con armas químicas, lanzados
por el régimen contra el Kurdistán iraquí
en la denominada campaña "al Anfal", en
1987 y 1988, en los que fueron asesinados miles de kurdos.
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El
Tribunal Penal Supremo iraquí rechazó el 28 de diciembre
una petición del ex presidente Sadam Husein para reconsiderar
la sentencia a muerte dictada en su contra y en la de dos de sus
antiguos colaboradores.
Las
fuerzas estadounidenses encargadas de la custodia del depuesto
presidente pidieron el 29 de diciembre al jefe del equipo de abogados
de Sadam, Jalil al Duleimi, que nombrara a alguien para recoger
las pertenencias del dictador y sus dos colaboradores.
En
la madrugada del 30 de diciembre, Sadam Husein fue ahorcado.
Casado
en dos ocasiones, Sadam tuvo cinco hijos. Los dos mayores, Uday
y Qusay, considerados los hombres más influyentes de su
régimen y sus últimos apoyos hasta la pérdida
del poder, murieron en Mosul el 22 de julio de 2003 durante un
ataque perpetrado por militares estadounidenses contra una vivienda.
EFE