Aunque
durante la campaña para las elecciones del 7 de noviembre
los lideres demócratas aseguraron que buscarían el
consenso con los republicanos, recientemente dejaron claro que,
al menos en la Cámara de Representantes, aprovecharán
su mayoría de 16 escaños para frenar cualquier iniciativa
de sus rivales.
En
sus primeras 100 horas de trabajos legislativos, los demócratas
prevén llevar a votación diversos proyectos de ley
de carácter nacional, entre ellos uno que aumenta el salario
mínimo y otro que autoriza al Gobierno a negociar mejores
precios para las recetas médicas de los jubilados.
Entre
otras prioridades, también tienen previsto presentar un proyecto
de ley que restringe aún más las normas de ética
y transparencia que rigen a los congresistas, de manera que se prohíban
los viajes en vuelos corporativos y obsequios de grupos de presión.
También
quieren flexibilizar las restricciones para las investigaciones
con células madre extraídas de embriones humanos,
un asunto al que se oponen buena parte de los republicanos con el
argumento de que se trata de la destrucción de vidas.
Ya
a un plazo menos inmediato, el nuevo Congreso tendrá que
abordar los presupuestos del Estado, pendientes de la legislatura
anterior, y acometer la reforma migratoria que los republicanos
dejaron pendiente el año pasado.
Irak,
a la espera del discurso que el presidente George W. Bush tiene
previsto pronunciar sobre la nueva estrategia en ese país,
será el asunto dominante de esta legislatura.
De
lo que ocurra en el país árabe en los próximos
dos años, hasta la siguientes elecciones, en 2008, dependerá
muy mucho el futuro de la mayoría demócrata, y quién
vaya a ser el próximo presidente de EEUU.
En
paralelo, los republicanos han comenzado a elaborar su propia estrategia
para las primeras 100 horas de la 110 legislatura, con la idea de
cortejar a los demócratas más conservadores.
El
camino hacia la concordia y la cooperación bipartidista estará
marcado por tensiones, según ha reconocido el legislador
demócrata Chris Van Hollen, quien describió el inicio
de la nueva legislatura como "un período de prueba"
para ambos partidos. EFE
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