Aunque
no dio detalles de las nuevas prisiones, el funcionario dijo en
rueda de prensa que uno de los primeros pasos es la formación
del personal, que la organización gubernamental argentina
Cascos Blancos desarrolla desde 2006.
"Requerimos
dos cárceles de alta seguridad", indicó Romero,
para lo cual "ya hemos trabajado" con "la cooperación
de Argentina".
El
país sudamericano "nos facilitó un proyecto,
el cual va a continuar con la organización Cascos Blancos",
que como parte de su cooperación internacional "se dedica
a la formación de personal técnico que va a administrar
cárceles de máxima seguridad", agregó.
El
ministro arguyó que, aunque ya se hubieran construido esas
prisiones, "no tenemos el personal técnico que se encargue
de administrarlas", por lo que "hemos empezado por formar
ese personal".
El
sistema penitenciario hondureño tiene una veintena de cárceles,
la principal de ellas la Penitenciaría Nacional, aledaña
a Tegucigalpa.
Romero
explicó que este plan penitenciario es parte de la estrategia
de seguridad del Gobierno, que en el corto plazo incluirá
la creación de policías especiales para Tegucigalpa
y San Pedro Sula (norte), la segunda ciudad del país en importancia.
Ambas
ciudades serán divididas en distritos policiales, cada uno
constituido por varios sectores residenciales, para facilitar el
combate de la delincuencia, refirió.
También
anunció que el viceministro hondureño de Seguridad,
Jorge Rodas, trasladará su despacho a San Pedro Sula en las
próximas semanas para dirigir las políticas y operaciones
de seguridad en la zona noroccidental del país, donde se
registran altos índices delictivos.
Posteriormente
se nombrará un segundo viceministro de Seguridad, quien se
quedará en Tegucigalpa.
Representantes
del sector empresarial de San Pedro Sula expresaron su complacencia
por el traslado de Rodas, pues esa ciudad sufre la más grave
incidencia de hechos de violencia en el país.
Ante
la muerte, el pasado lunes a manos de delincuentes, del policía
Adalid Rodríguez, el ministro Romero anunció que pedirá
al Parlamento aprobar la cadena perpetua contra quienes maten a
policías, reforma pendiente desde la legislatura anterior.
La
cadena perpetua se aplica en Honduras desde hace unos ocho años,
y ya se han dictado al menos tres sentencias por asesinatos y violación,
pero Romero insistió en que se especifique esa pena como
castigo para los victimarios de policías. EFE
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