"Hoy
hacemos historia. Hoy cambiamos el rumbo de nuestro país",
dijo la legisladora demócrata Nancy Pelosi, quien hoy se
convertirá en la primera presidenta de la Cámara de
Representantes en la historia del Legislativo.
Mientras,
en su condición de presidente del Senado, el vicepresidente
Richard Cheney tomó juramento a los miembros de esa cámara,
entre ellos diez nuevos senadores, ocho de ellos del Partido Demócrata.
El
líder de la nueva mayoría demócrata en el Senado,
Harry Reid, reiteró hoy que su partido "trabajará
de forma bipartidista, de forma abierta, para resolver los problemas
del pueblo estadounidense".
La
oposición demócrata recuperó el control del
Legislativo en los comicios del pasado 7 de noviembre, en parte
por el descontento popular con la evolución de la guerra
en Irak, pero también recurrió a una campaña
en contra de la llamada "cultura de la corrupción"
en el Congreso.
Tras
el debate y votación de varias medidas de índole nacional,
los demócratas tienen previsto meterse de lleno en la revisión
de la estrategia político-militar de Estados Unidos en Irak.
Sin
fecha precisa aún, se prevé que el nuevo secretario
de Defensa, Robert Gates, acuda a una audiencia en el Senado la
semana próxima para analizar las condiciones sobre el terreno
en el país árabe.
A
corto plazo, durante las primeras 100 horas de la 110 legislatura
-que comienzan el martes próximo-, los demócratas
se han comprometido a votar diversos proyectos de ley de carácter
nacional, entre ellos uno que restringe aún más las
normas de ética que rigen la conducta de los legisladores
y otro que flexibiliza las investigaciones científicas con
células madre embrionarias.
Los
demócratas también se proponen aumentar el salario
mínimo y mejorar el sistema de cuidado médico de los
millones de ancianos y jubilados bajo el popular programa conocido
como "Medicare".
Entre
las asignaturas pendientes en el Congreso figura también
la reforma de las leyes de inmigración, un asunto que profundizó
las divisiones políticas y enfrentó a la Casa Blanca
incluso con los republicanos.
Aunque
los demócratas no anticipan grandes trabas para la aprobación
de sus iniciativas en la Cámara Baja -allí lograron
16 escaños adicionales-, en el Senado tienen la mayoría
por tan sólo un escaño, por lo que requerirán
del apoyo de los republicanos para impulsar sus proyectos. EFE
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