No obstante,
aseguró, los sensores de la ciudad no han detectado ninguna
concentración elevada de gas natural, por lo que ha asegurado
que la persistencia del olor, pese a ser intenso, no es "dañino"
ni "peligroso".
Según
explicó, el gas natural es un elemento inodoro, por lo que
se le añade un componente químico, el metil-mercaptano,
para que pueda ser detectado en caso de fuga en un domicilio o en
una industria.
Con
esta explicación, Bloomberg sugirió que la posible
fuga ocurrida por la mañana podría haber originado
el escape de este componente químico, no necesariamente acompañado
de gas natural.
"En
general, las concentraciones de gas no son suficientemente fuertes
como para ser peligrosas, pero el olor del mercaptano es desagradable.
Por ello, sugerimos a la gente que haga lo posible para ventilar
sus casas, que abra las ventanas hasta que desaparezca el olor",
dijo.
Tras
reafirmar la idoneidad del aire que se respira en Manhattan, el
alcalde ha ordenado el realojo de las instalaciones que habían
sido evacuadas.
También
en el vecino estado de Nueva Jersey, al otro lado del río
Hudson, se adoptaron medidas ante el intenso olor, como la suspensión
de algunos trenes y el desalojo de instalaciones cercanas al río.
La
propia alcaldía de Jersey informó hoy de que se había
registrado una fuga en el centro de Manhattan, en las instalaciones
ubicadas en la zona conocida como Greenwich.
El
alcalde Bloomberg confirmó este extremo, si bien agregó
que el escape de estas instalaciones de gas natural había
sido mínimo y similar a otros que se producen habitualmente,
por lo que no puede haber sido la causa del intenso olor que se
percibía en la isla.
La
compañía Con-Edison, encargada del suministro de gas
natural, informó de que no había notado ninguna bajada
de presión en los conductos que distribuyen este producto,
lo que parecer ser un indicativo de ausencia de fugas.
La
olor comenzó a notarse en torno a las 9 de la mañana
(14.00 GMT), pese a que el día amaneció con intensas
lluvias, y no desapareció hasta las 10.30 horas (15.30 GMT).
El
Centro de Coordinación de Emergencias, la policía
y los bomberos recibieron durante este periodo de tiempo cientos
de llamadas de ciudadanos alarmados por un posible escape de gas.
El
pasado mes de agosto, una fuga de un gas no identificado afectó
a algunas zonas de los condados de Queens y Staten Island, en Nueva
York, lo que causó la hospitalización de siete personas.
Con
anterioridad, en octubre de 2005, un olor dulzón se sintió
también en la isla de Manhattan, Broklyn y Staten Island,
lo que movilizó a las fuerzas policiales, los bomberos y
el Centro de Coordinación de Emergencias, si bien en aquella
ocasión tampoco se pudo determinar la procedencia del gas.
EFE
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