La ceremonia constituyó además un explícito
compromiso de unidad política entre Nicaragua, Venezuela,
Bolivia y Cuba, y un homenaje al jefe del Estado de este último
país, Fidel Castro.
La
escena final fue la de Ortega abrazado a sus colegas venezolano
y boliviano, Evo Morales, con el puño en alto los tres, al
son de la canción "El pueblo unido jamás será
vencido" sobre un escenario ante más de 100.000 personas
concentradas en una plaza de Managua.
La
tardía llegada a la capital nicaragüense de Chávez,
quien tambien asumió este domingo un nuevo mandato para los
próximos seis años, obligó a retrasar más
de una hora el inicio de los actos de investidura de Ortega, con
la asistencia paciente de más de dos mil personalidades de
diferentes países, entre ellas 16 jefes de Estado o de gobierno.
El
líder sandinista, de 61 años, recibió la banda
presidencial que su antecesor, Enrique Bolaños, entregó
previamente a René Núñez, presidente de la
Asamblea Nacional o parlamento, instalada para la ocasión
al aire libre en la Plaza de los No Alineados Omar Torrijos de Managua.
Concluido
ese solemne acto ante la Asamblea Nacional, Ortega anunció
su traslado a otra plaza de Mangua donde le esperaban sus seguidores,
para pronunciar allí su primer discurso presidencial, e instó
a que le acompañaran todas las personalidades invitadas.
Al
llegar a ese nuevo escenario quien tomó la palabra fue su
mujer, Rosario Murillo, nueva portavoz del gobierno nicaragüense,
para cedérsela inesperadamente al presidente venezolano.
"He
venido hoy a Nicaragua con el corazón desbordado de emoción
y de júbilo", dijo Chávez.
"Traigo
el abrazo infinito y profundo de la revolución bolivariana",
agregó y también envió "una abrazo al
compañero Fidel Castro", jefe de Estado de Cuba, de
quien dijo que "debe estar muy feliz".
"Patria,
socialismo o muerte", gritó Chávez desde un escenario,
con Ortega a sus espaldas, ante más de 100.000 personas que
llevaban dos horas esperando escuchar a Ortega.
Antes
de terminar su discurso, Chávez le entregó al nuevo
presidente nicaragüense una réplica de la espada de
Simón Bolívar.
A
continuación, le cedió la palabra a Evo Morales, quien
se declaró orgulloso de estar junto a Chávez y Ortega,
de quienes dijo que "comandan la liberación de América"
en una "lucha anti imperialista".
Morales
hizo igualmente constantes referencias elogiosas al jefe del Estado
cubano, a quien le expresó su "gran respeto y gran admiración".
El
presidente boliviano terminó su discurso con un grito de
"muera el imperialismo norteamericano".
Ortega,
su esposa, Morales y Chávez invitaron entonces a subir al
escenario al vicepresidente de Cuba, José Ramón Machado,
quien accedió tímidamente y permaneció expuesto
poco tiempo, mientras los otros cuatros lanzaban gritos de "viva
cuba, viva Fidel".
Finalmente,
Ortega comenzó su discurso, en el que criticó el neoliberalismo
y anunció "un nuevo camino".
El
nuevo presidente nicaragüense admitió que en su país
"ha habido crecimiento económico y se ha controlado
la inflación durante los últimos años".
Pero,
"¿adónde va a parar esa riqueza?" de las
políticas neoliberales que se han aplicado en Nicaragua,
preguntó Ortega, y él mismo contestó que "sólo
a unos pocos".
"¿Cuáles
son los resultados de esas políticas que el Papa Juan Pablo
II llamó capitalismo salvaje?", cuestionó el
flamante presidente.
"Ahora
nosotros tenemos el reto de abrir un nuevo camino, que permita a
las familias nicaragüenses vivir con dignidad", agregó.
Por
último, Ortega anunció que el jueves firmará
con Chávez varios acuerdos de cooperación entre los
países de ambos y anunció la inmediata adhesión
de Nicaragua a la Alternativa Bolivariana de las Américas
(ALBA), opción propuesta por Venezuela frente al Área
de Libre Comercio para las Américas (ALCA).
El
nuevo presidente de Nicaragua ya dirigió el país de
1979 a 1990, primero como coordinador de una Junta de Gobierno de
Reconstrucción Nacional y los últimos cinco años
de ese período como Jefe de Estado. EFE |