Agregó
que los crímenes han resurgido ya no por razones políticas
o geopolíticas, "como una razón de Estado o
de estado de necesidad propios del terrorismo de Estado, por lo
tanto como política estatal directa, sino que, por los
indicios racionales, como parte del crimen organizado y una política
estatal indirecta".
También
se podría decir que "por tolerancia o aquiescencia,
mientras no se nos demuestre lo contrario", subrayó
Custodio.
El
comisionado recordó que en los años finales de la
guerra fría se dieron actos violentos de la clase política
dominante, que ebria de poder y de intolerancia, hizo que su violencia
se tradujera en tortura, cautiverios en cárceles clandestinas,
desapariciones forzadas y hasta ejecuciones sumarias y arbitrarias.
Esos
hechos, añadió, empañaron "vergonzosa
e innecesariamente en ello a todas las Fuerzas Armadas, puestas
al servicio de intereses extranjeros".
A
finales del siglo pasado, el Comisionado Nacional de los Derechos
Humanos, entonces presidido por Leo Valladares, registró
al menos 184 personas desaparecidas en el decenio de los 80.
Sobre
la violencia, Custodio dijo que "es lamentablemente un rasgo
común entre los animales irracionales y los que debieran
ser racionales, pero que a veces no se comportan como tales, porque
les falta mucho para ser personas, vale decir, seres inteligentes
y libres".
En
su opinión, cuando el ser humano es violento o se violenta,
cae en acciones de fuerza que se apartan de su natural modo de
proceder en contra de otro ser, llegando al homicidio, feticidio,
infanticidio, femicidio, la violación sexual, o en contra
de muchas otras personas como sucede en la matanza y hasta el
genocidio.
El
funcionario también calificó de violentos a quienes
privan al otro de sus derechos, en el ámbito de la administración
pública o privada, de la justicia y aquellos que practican
la discriminación o la exclusión en contra de sus
semejantes.
Como
ejemplo citó "a los que siembran la desesperanza cuando
niegan o retardan la justicia, desde la judicatura prevaricada
o desde la litis amañada y a los que andan con guardaespaldas,
pero no le garantizan ni la seguridad personal ni la de sus bienes
al ciudadano común".
También
señaló que es urgente iniciar un proceso de cambio
que conduzca a la situación deseada, de una Honduras con
menos violencia.
Recalcó
que no se trata de una simple receta e hizo un llamamiento a que
"todos hagamos lo que nos toca hacer, en forma responsable,
diligente y creativa para producir los resultados deseados".
"Ese
todo incluye a los que tienen en sus manos las riendas del poder,
a los que empujamos la carreta de la protesta con propuesta y
a los que desde afuera nos traen más violencia", apostilló.
EFE