Crímenes extrajudiciales
no son política de Estado
    

13 de enero de 2007

Tegucigalpa - Los crímenes extrajudiciales que se registran en Honduras "no son una política de Estado", sino que podrían ser "producto del crimen organizado", dijo hoy el Comisionado de los Derechos Humanos en este país, Ramón Custodio.

Hay "indicios racionales que las constantes muertes sean producto del crimen organizado", enfatizó a periodistas el defensor del pueblo hondureño.

Ramón Custodio

Agregó que los crímenes han resurgido ya no por razones políticas o geopolíticas, "como una razón de Estado o de estado de necesidad propios del terrorismo de Estado, por lo tanto como política estatal directa, sino que, por los indicios racionales, como parte del crimen organizado y una política estatal indirecta".

También se podría decir que "por tolerancia o aquiescencia, mientras no se nos demuestre lo contrario", subrayó Custodio.

El comisionado recordó que en los años finales de la guerra fría se dieron actos violentos de la clase política dominante, que ebria de poder y de intolerancia, hizo que su violencia se tradujera en tortura, cautiverios en cárceles clandestinas, desapariciones forzadas y hasta ejecuciones sumarias y arbitrarias.

Esos hechos, añadió, empañaron "vergonzosa e innecesariamente en ello a todas las Fuerzas Armadas, puestas al servicio de intereses extranjeros".

A finales del siglo pasado, el Comisionado Nacional de los Derechos Humanos, entonces presidido por Leo Valladares, registró al menos 184 personas desaparecidas en el decenio de los 80.

Sobre la violencia, Custodio dijo que "es lamentablemente un rasgo común entre los animales irracionales y los que debieran ser racionales, pero que a veces no se comportan como tales, porque les falta mucho para ser personas, vale decir, seres inteligentes y libres".

En su opinión, cuando el ser humano es violento o se violenta, cae en acciones de fuerza que se apartan de su natural modo de proceder en contra de otro ser, llegando al homicidio, feticidio, infanticidio, femicidio, la violación sexual, o en contra de muchas otras personas como sucede en la matanza y hasta el genocidio.

El funcionario también calificó de violentos a quienes privan al otro de sus derechos, en el ámbito de la administración pública o privada, de la justicia y aquellos que practican la discriminación o la exclusión en contra de sus semejantes.

Como ejemplo citó "a los que siembran la desesperanza cuando niegan o retardan la justicia, desde la judicatura prevaricada o desde la litis amañada y a los que andan con guardaespaldas, pero no le garantizan ni la seguridad personal ni la de sus bienes al ciudadano común".

También señaló que es urgente iniciar un proceso de cambio que conduzca a la situación deseada, de una Honduras con menos violencia.

Recalcó que no se trata de una simple receta e hizo un llamamiento a que "todos hagamos lo que nos toca hacer, en forma responsable, diligente y creativa para producir los resultados deseados".

"Ese todo incluye a los que tienen en sus manos las riendas del poder, a los que empujamos la carreta de la protesta con propuesta y a los que desde afuera nos traen más violencia", apostilló. EFE

 
Enviar
Imprimir
Comentar


 

 
Todos los derechos reservados PROCESO.HN ® Copyright 2005