El
texto, leído en un escenario dispuesto en la Puerta de
Alcalá por la ciudadana ecuatoriana Lucía Rosero
y la escritora Almudena Grandes, fue acogido con aplausos y gritos
de "ETA no" por los miles de personas que llenaban la
plaza.
El
manifiesto pide "la unidad de todos los partidos democráticos"
para "poner fin a la violencia", porque, añade,
los ciudadanos no entenderían que las fuerzas políticas
"no hiciesen todos los esfuerzos necesarios" para este
fin.
No
obstante, el texto no mencionó en ningún momento
al Partido Popular, la principal fuerza de oposición española,
que no secundó esta manifestación, ni la celebrada
en Bilbao, norte del país.
Según
el manifiesto de Madrid, la apelación a la unidad de las
fuerzas políticas supone al mismo tiempo la exigencia de
superar "la discrepancia y la crítica".
"Pero
hoy nos atrevemos a pedir que, sin renunciar a ellas y por encima
de cualquier otra consideración, sea el tiempo de la voluntad
por poner fin a ETA y conseguir la paz", apostilló
el texto.
Y
añadió acto seguido: "Es mucho más lo
que nos une a los demócratas y sus organizaciones representativas
de lo que pueda separarnos, y no entenderíamos que los
partidos que nos representan y en quienes depositamos nuestra
confianza los ciudadanos, no hiciesen todos los esfuerzos necesarios
para terminar con el terrorismo".
El
manifiesto comenzó con un recuerdo a las dos víctimas
de ETA en el atentado que destruyó el pasado 30 de diciembre
la terminal 4 del aeropuerto madrileño de Barajas, los
ciudadanos ecuatorianos Carlos Alonso Palate y Diego Armando Estacio.
Afirmó
que, "con ellos, murió una parte de los sueños
de miles de emigrantes que cada día cruzan océanos
y desiertos para hacer realidad los derechos humanos básicos
para sus familias".
Según
el manifiesto, los terroristas "caen en un trágico
error si creen que con la coacción, con el chantaje y con
el terror van a provocar la fractura del marco democrático".
EFE