Manifestantes exigen
"que ETA abandone definitivamente la violencia"
    

13 de enero de 2007

Madrid - La exigencia de que "ETA abandone definitivamente la violencia" fue uno de los mensajes claves del manifiesto cuya lectura puso fin a la manifestación celebrada hoy en Madrid contra el atentado de la organización terrorista que hace quince días costó la vida a dos ciudadanos ecuatorianos.

El texto, leído en un escenario dispuesto en la Puerta de Alcalá por la ciudadana ecuatoriana Lucía Rosero y la escritora Almudena Grandes, fue acogido con aplausos y gritos de "ETA no" por los miles de personas que llenaban la plaza.

El manifiesto pide "la unidad de todos los partidos democráticos" para "poner fin a la violencia", porque, añade, los ciudadanos no entenderían que las fuerzas políticas "no hiciesen todos los esfuerzos necesarios" para este fin.

No obstante, el texto no mencionó en ningún momento al Partido Popular, la principal fuerza de oposición española, que no secundó esta manifestación, ni la celebrada en Bilbao, norte del país.

Según el manifiesto de Madrid, la apelación a la unidad de las fuerzas políticas supone al mismo tiempo la exigencia de superar "la discrepancia y la crítica".

"Pero hoy nos atrevemos a pedir que, sin renunciar a ellas y por encima de cualquier otra consideración, sea el tiempo de la voluntad por poner fin a ETA y conseguir la paz", apostilló el texto.

Y añadió acto seguido: "Es mucho más lo que nos une a los demócratas y sus organizaciones representativas de lo que pueda separarnos, y no entenderíamos que los partidos que nos representan y en quienes depositamos nuestra confianza los ciudadanos, no hiciesen todos los esfuerzos necesarios para terminar con el terrorismo".

El manifiesto comenzó con un recuerdo a las dos víctimas de ETA en el atentado que destruyó el pasado 30 de diciembre la terminal 4 del aeropuerto madrileño de Barajas, los ciudadanos ecuatorianos Carlos Alonso Palate y Diego Armando Estacio.

Afirmó que, "con ellos, murió una parte de los sueños de miles de emigrantes que cada día cruzan océanos y desiertos para hacer realidad los derechos humanos básicos para sus familias".

Según el manifiesto, los terroristas "caen en un trágico error si creen que con la coacción, con el chantaje y con el terror van a provocar la fractura del marco democrático". EFE

 
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