Evo es ególatra y no le gusta que le hagan sombra, según biografía
    

14 de enero de 2007

Bolivia - Como un hombre que tuvo la habilidad de construirse a sí mismo pero que también es ególatra y aleja de su lado a todo el que le pueda hacer sombra: así ven a Evo Morales dos periodistas bolivianos en su biografía no autorizada del presidente. Aseguran que la obra “no es fruto de un apasionamiento político ni personal”.

El libro escrito por Darwin Pinto y Roberto Navia ve la luz en enero de 2007 en Bolivia y Chile, aunque sus autores esperan poder insertarlo más adelante también en el mercado argentino.

El presidente de Bolivia, Evo Morales , durante una rueda de prensa en la ciudad de Cochabamba (Bolivia).


En una entrevista con Efe, Pinto hizo hincapié en que las "luces y sombras" del mandatario perfiladas en la obra están "debidamente fundamentadas y no son fruto de un apasionamiento político ni personal".

Ambos coinciden en que Morales "no sucumbió" a unas circunstancias que le abocaban a una existencia humilde para este indio nacido hace 47 años en Orinoca, una pequeña localidad del altiplano andino.

PINTÓ UN BURRO CON LOS COLORES DE LA BANDERA
"Desde muy niño tuvo muy clara la visión del país que quería", admite Pinto al referirse al día en que Evo dibujó en el colegio un burro pintado con los colores de la bandera boliviana (rojo, amarillo y verde), lo que motivó que el resto de alumnos se rieran de él.

Dueño de una fortaleza "anímica y física extraordinaria", la sombra que se cierne sobre el presidente es su egolatría, que le empujó a "desechar" a gente que tenía tanta determinación como él y que le enseñó el camino hacia el poder.

"Evo dice que no ha leído a Maquiavelo, pero sabe aplicar bien la máxima 'El fin justifica los medios' de este teórico de la política porque está dispuesto a hacer todo lo que sea necesario para lograr sus propósitos", sostiene Pinto.

El presidente de Bolivia, Evo Morales, durante su comparecencia en la que solicitó a los sindicatos campesinos de Cochabamba no tomar venganza por los violentos choques del día 11 de enero que dejaron dos muertos.

Cuando Pinto y Navia se encontraron en 2001 en la zona cocalera del Chapare ni se imaginaban que en un futuro iban a darle forma a su modo a la vida de Morales, quien era en aquel momento uno de los líderes campesinos más activos de esta región central de Bolivia.

Allí empezaron a sopesar la idea de escribir un libro sobre la "guerra de baja intensidad" que, a su juicio, enfrentaba en el lugar a militares y cocaleros. "Era un fenómeno demasiado fuerte como para sacudirse de él", confiesa Pinto antes de aclarar que la posibilidad de elaborar una biografía no autorizada de Evo la barajó junto a su compañero de trabajo en el diario "El Deber" de Santa Cruz mucho más tarde, cuando la figura del mandatario empezaba a prometer.

Con las anécdotas de Morales en el Chapare bajo el brazo, en los ratos libres que le arrancaron a su labor en el periódico viajaron hasta Oruro, donde mantuvieron largas y productivas charlas con Hugo y Esther, los dos hermanos del presidente.

"Lo más complicado del acercamiento a Esther fue hacerle entender que nuestras intenciones no eran malvadas", reconoce Navia al recordar las conversaciones sostenidas con ella entre tragos de cerveza y hojas de coca.

TENSIÓN CON SU HERMANO HUGO
Algunas partes del libro son fruto de estos encuentros con Esther, principalmente aquellas relativas a la infancia de Evo, a la "tensa y distante" relación que tiene actualmente el mandatario con su hermano Hugo y a lo mucho que le afectó la muerte de sus padres, a quienes invoca en sus madrugadas para tomar decisiones políticas.

Por su condición de periodistas, que les permitió cubrir la campaña electoral previa a la victoria de Morales en diciembre de 2005, Pinto y Navia afirman que el acceso a otras fuentes cercanas al aparato gubernamental que rodea al presidente no fue complicado.

Un ex asesor del líder boliviano fue quien les contó que Evo tiene "un hombre de oro que se encarga de cuidar sus secretos de polleras (faldas)".

El presidente de Venezuela, Hugo Chávez, conversa con su homólogo de Bolivia, Evo Morales, durante un acto celebrado el 11 de enero de 2007 en el Teatro Nacional Rubén Darío en Managua (Nicaragua)

El capítulo "Las Evas de Evo", escrito sin ánimo amarillista según sus autores, se mezcla con aquellos que desgranan, entre otras cosas, la primera incursión de Morales en la política en 1988 o la fundación de su partido, el Movimiento al Socialismo (MAS).

Para Pinto, la figura de Evo no nace por "generación espontánea", sino que es el resultado de todos los fracasos políticos vividos por Bolivia desde su fundación y la herencia de la actitud "combativa e indomable" de los movimientos indígenas de este país.

 
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