El
anuncio lo realizó en el Parlamento mientras pronunciaba
su primer discurso como jefe de Estado tras jurar el cargo y al
hablar de la integración sudamericana, que lo llevó
a exhibir una espada que le regaló su "amigo"
y colega de Venezuela, Hugo Chávez.
"La
espada, al igual que regalos que hemos recibido de diferentes
gobiernos amigos, delegaciones, irán a un museo presidencial
que iniciaremos en el Palacio de Carondelet (sede del Ejecutivo)
porque tengo muy claro que no son regalos a Rafael Correa, sino
al presidente de Ecuador y esto pertenece al pueblo ecuatoriano",
dijo.
Correa,
un economista de 43 años, casado con la ciudadana belga
Anne Malherbe y con quien tiene tres hijos, se considera parte
de la clase media ecuatoriana.
"Entré
(al Gobierno) sin nada y saldré sin nada, ligero de equipaje.
Algunos dicen que exagero pero el Evangelio dice muy claramente:
quien es fiel en lo poco es fiel en lo mucho, nosotros vamos a
ser fieles en lo poco y en lo mucho", puntualizó.
El
gobernante reveló que sus ministros "tienen la instrucción
de no aceptar regalos de particulares, solamente los protocolarios
y, aquellos duraderos y de valor, enviarlos a ese Museo".
Reiteró
la decisión familiar de no vivir en la sede del Ejecutivo,
una monumental pieza de la arquitectura colonial, situado en el
centro histórico de Quito, pues desea que sus tres hijos
-dos niñas y un niño- tengan una "infancia
lo más normal posible".
Correa
dijo que quiere dar a sus hijos educación y cuidados en
su salud "para que puedan defenderse en la vida: jamás
opulencia, jamás poder".
Esa
aseveración arrancó aplausos de los presentes, entre
ellos de la presidenta chilena Michele Bachelet.
En
el transcurso de su discurso, Correa nombró al "gran
poeta" chileno Pablo Neruda, del que -dirigiendo su mirada
a Bachelet-, dijo "es un orgullo" para la región,
"como usted también es orgullo para Latinoamérica,
mi querida presidenta", apostilló. EFE