A las 03.00 de la madrugada (tres horas menos GMT) "y de
acuerdo con la Constitución y la Ley de Ordenamiento Judicial",
Al Tikriti y Al Bandar fueron ahorcados en presencia de un número
reducido de personas, anunció horas después el portavoz
del gobierno, Ali al Dabag.
Al Tikriti era jefe de los servicios de espionaje
en 1982, mientras que Al Bandar presidió el tribunal revolucionario
que juzgó y condenó a muerte en un juicio sumarísimo
a 148 chiíes de la aldea de Duyail por su implicación
en un asesinato fallido contra Sadam Husein.
Al Dabag no ahorró un detalle macabro que
no dejará de encender los ánimos en Irak y el mundo
árabe: en el momento del ahorcamiento, Al Tikriti, enfermo
de cáncer desde hace más de un año, perdió
la cabeza, seccionada completamente del resto del cuerpo.
El Comité de Ulemas -máximo órgano
religioso de los suníes de Irak- ya ha expresado sus dudas
sobre la legalidad del acto: "Hay señales de que quienes
llevaron a cabo el ahorcamiento se desviaron de lo que es legal
y legítimo y lo convirtieron en expresión de venganza
y caza", dijo a Efe uno de sus miembros, Bashar al Faihdi,
desde Amán.
El portavoz del gobierno explicó que la
ejecución se llevó a cabo "en presencia de
un número limitado del comité encargado de ejecutar
la condena y del gobierno: un juez, un fiscal y un médico",
precisó Dabag.
A los asistentes "se les pidió respetar
las reglas de la aplicación de la condena y la disciplina
(...) y se les había obligado a firmar compromisos que
garantizasen que no habría eslóganes, ni insultos,
ni quebrantos de la ley", dijo.
Según Dabag, los asistentes respetaron
este compromiso y "la ejecución tuvo lugar sin que
profiriese ningún insulto a Al Tikriti ni a Al Bandar".
El portavoz se refería a las polémicas
imágenes de la muerte de Sadam Husein el pasado 30 de diciembre,
grabadas y difundidas clandestinamente mediante un teléfono
móvil, en las que se veía cómo Sadam era
insultado antes de morir por alguno de los presentes.
Yafar al Musawi, el fiscal del llamado "caso
Duyail", el que finalmente ha llevado a la horca a Sadam
y sus colaboradores, fue uno de los presentes en la ceremonia
de la ejecución, y comentó ante la radio iraquí
Al Ahd algunos detalles de los últimos momentos de los
condenados.
Según él, Al Tikriti, un hombre
que fue en vida una auténtica sombra de su hermanastro
Sadam, se quejó hasta el último momento de que se
le hubiera negado el derecho a defenderse, y dijo también
que "no tenía nada que legar a sus herederos"
al ser preguntado por su testamento.
Al Musawi contó que Al Tikriti y Al Bandar
iban vestidos de rojo "como corresponde a los condenados
a muerte", y con una capucha negra sobre su cabeza, al contrario
que Sadam, que rechazó que le cubrieran la cabeza en un
último gesto de dignidad.
El fiscal reconoció su sorpresa cuando
vio que la cabeza de Al Tikriti se separaba totalmente del tronco
en el momento del ahorcamiento, y anunció que ha ordenado
investigar el suceso.
En el momento de la ejecución, el presidente
del país, Yalal Talabani, conocido opositor a la pena de
muerte, se encontraba fuera del país, de visita en Damasco,
donde hasta el momento no ha hecho ningún comentario.
Numerosas voces, incluido el secretario general
de la ONU Ban Ki-moon, habían pedido al gobierno iraquí
que suspendiera la ejecución de Al Tikriti y Al Bandar,
pero finalmente el gobierno iraquí ha hecho caso omiso.
EFE