El presidente
Elías Antonio Saca dijo que tras el fin del conflicto El
Salvador está "totalmente transformado", pero con
nuevos retos, entre los que mencionó la concertación
nacional de un nuevo esfuerzo para lograr la "paz social"
como base del desarrollo.
Los
acuerdos fueron suscritos el 16 de enero de 1992 en el Castillo
de Chapultepec de la ciudad de México y fueron fruto de
casi tres años de negociaciones con mediación de
la ONU.
México
facilitó su territorio para la mayor parte de las reuniones.
Sin
embargo, desde 1984 la iglesia Católica, mediante el arzobispo
Arturo Rivera Damas (fallecido), había abierto la brecha
del diálogo entre el Gobierno y el Frente Farabundo Martí
para la Liberación Nacional (FMLN), ahora la segunda fuerza
política del país.
La
guerra causó 75.000 muertos, 8,000 desaparecidos y 12.000
lisiados.
Saca
expresó "un justo reconocimiento" a la Iglesia
Católica que "jugó un papel trascendental de
mediación" y que en la actualidad "mantiene una
posición de sana crítica y reflexión"
sobre la realidad nacional.
Asimismo,
destacó el rol de la ONU y reiteró que ésta
ha dado por finiquitado el cumplimiento de los acuerdos.
Lo
último no es compartido por el FMLN que hoy insistió,
en distintos foros, en la necesidad de que el organismo realice
"una auditoría política" sobre el cumplimiento
de los acuerdos. Al Frente no se le concedió la palabra
en el acto.
Saca
agradeció el apoyo de la comunidad internacional al proceso
de paz, principalmente de España, México, Colombia,
Venezuela y EEUU.
El
presidente de México, Felipe Calderón, tras elogiar
los avances logrados en El Salvador, dijo que su país tiene
un compromiso para "impulsar la construcción de una
agenda" que estreche más sus relaciones con Centroamérica,
el Caribe y Suramérica.
Apuntó
que la agenda incorporaría la contribución "de
naciones que compartimos intereses y que tenemos afinidades y
convergencias políticas", en campos como "la
cooperación que estimule el desarrollo humano y la infraestructura
con sentido social".
El
secretario general de la ONU, Ban Ki Moon, envió un vídeo
con un mensaje en el que destacó que el proceso de paz
salvadoreño es ejemplo para otros países que buscan
solucionar conflictos internos por la vía del diálogo.
A
la ceremonia asistieron los presidentes de Nicaragua, Daniel Ortega;
de Honduras, Manuel Zelaya, y de Guatemala, Oscar Berger.
Además,
el vicepresidente primero y canciller de Panamá, Samuel
Lewis; la vicepresidenta y ministra de Justicia de Costa Rica,
Laura Chinchilla, el viceprimer ministro de Belice, John Briceño,
y el canciller de la República Dominicana, Carlos Morales
Troncoso.
Los
mandatarios suscribieron una declaración de apoyo a la
paz en El Salvador.
A
la ceremonia, en la Feria Internacional y que comenzó con
un minuto de silencio por los muertos en la guerra, asistieron
el ex secretario de la ONU Javier Pérez de Cuéllar,
bajo cuya gestión se negociaron los acuerdos, y el mediador
del organismo, Álvaro de Soto.
Pérez
de Cuéllar, quien fue condecorado, pronunció un
emotivo discurso en el que pidió al mundo tolerancia con
los adversarios para buscar la paz.
Se
rindió homenaje póstumo al líder histórico
del FMLN, Schafik Handal, quien murió de un infarto hace
un año, y a Abelardo Torres, quien fue miembro de la comisión
negociadora de los acuerdos por parte del Gobierno.
Saca
inició la jornada en un acto organizado por su partido,
Alianza Republicana Nacionalista (ARENA, derecha), donde se reconoció
el aporte de sus gobiernos, iniciados en 1989, en el proceso de
paz, mientras que el FMLN realizó su celebración
individual en la céntrica Plaza Cívica.
Organizaciones
sociales integradas en la Unidad en Resistencia por la Justicia
Social (URJS), realizaron una marcha en demanda de "una distribución
más equitativa de la riqueza", mientras organismos
de derechos humanos exigían el fin de la impunidad. - EFE