Rodríguez
(1998-2002) es sospechoso de recibir más de 2,5 millones
de dólares de la empresa francesa Alcatel durante su mandato,
como parte del "premio" por una concesión que
le otorgó el estatal Instituto Costarricense de Electricidad
(ICE) para la instalación de una red de telefonía
celular.
En
la cadena televisiva, Rodríguez destacó que, aún
siendo secretario general de la Organización de Estados
Americanos (OEA), regresó voluntariamente al país
en septiembre de 2004 para hacer frente a las denuncias de un
ex asesor, que lo involucró con el caso.
Subrayó
que tras dos años y cuatro meses de su llegada a Costa
Rica, y haber estado más de un año en la cárcel
y bajo arresto domiciliario, la Fiscalía aún no
presenta una acusación formal en su contra.
"Es
sorprendente que hoy en Costa Rica haya que luchar, como he tenido
que hacer yo, por recibir un juicio justo", dijo.
En
la cadena, según fuentes de su entorno financiada por un
grupo de amigos del ex-gobernante, Rodríguez aseguró
que durante el proceso de investigación se han violentado
reiteradamente sus derechos.
Denunció
que su detención, a la salida del avión, de donde
bajó esposado ante las cámaras de televisión
y toda la prensa, fue "ilegal" y que tuvo como único
objetivo "exhibirme como culpable".
Criticó
también su posterior traslado a los tribunales en un vehículo
policial totalmente cerrado. "Esto fue un trato cruel, desmedido,
de tortura, exhibición y humillación pública,
violatorio de los derechos humanos de cualquier acusado".
Agregó
que durante todo este tiempo se ha obstaculizado la acción
de la defensa, pues se ocultaron documentos o se agregaron al
expediente mucho después de recibirlos, además de
que se realizaron interrogatorios a testigos sin notificarle a
sus abogados.
El
ex mandatario se refirió también a su libro "Di
la cara" publicado en 2006, el cual escribió cuando
estuvo recluido en la cárcel "La Reforma", una
prisión para delincuentes comunes, en el que narra su experiencia
desde que renunció a la OEA y critica severamente el sistema
de justicia y el Estado de Derecho de Costa Rica.
"Ahora,
ciertamente vivo las realidades de mi familia y las ilusiones
de mi país (...) pero debo trabajar en cambiar lo que hay
que cambiar para asegurar que se me de un juicio justo. ¿Será
eso posible después de tantas violaciones al debido proceso,
a mi inocencia, a mi libertad, a mis derechos humanos?",
concluyó Rodríguez, citando el libro. EFE