Ruth
Turner fue detenida en su casa a las seis y media de la mañana
del viernes, cuando en Londres era todavía de noche, llevada
a una comisaría e interrogada durante varias horas por
la policía por el supuesto delito de "obstrucción
de la justicia" aunque quedó luego libre bajo fianza.
La
hora intempestiva a la que se presentaron los agentes hizo que
la ministra de Cultura del Gobierno, Tessa Jowell, expresara anoche
su sorpresa en un programa radiofónico mientras que el
ex ministro del Interior David Blunkett calificaba lo ocurrido
de "puro teatro".
"La
Policía Metropolitana es capaz de distinguir perfectamente
entre un criminal que puede tratar de escapar y una mujer que
realiza un trabajo honrado para el Primer Ministro", se quejó
Blunkett.
El
propio Blair salió inmediatamente en defensa de su colaboradora,
a la que calificó de "persona de la máxima
integridad por la que siento gran respeto y en quien sigo teniendo
total confianza".
La
detención de Turner, de 36 años, directora de relaciones
de Downing Street, es ya la cuarta efectuada por Scotland Yard
en relación con ese escándalo aunque la primera
de una asalariada del Gobierno y bajo tan grave acusación.
El
Primer Ministro ha visto ya cómo la policía detenía
e interrogaba a algunas de las personas de su círculo de
amigos, entre ellos el principal recaudador de fondos del partido,
lord Levy, el ex asesor Des Smith y el millonario del sector de
la biotecnología Christopher Evans.
Ruth
Turner, a la que un diario británico califica hoy como
la segunda mujer que más poder tiene en Downing Street
después de la esposa del primer ministro, Cherie Blair,
está considerada como un personaje clave del entorno del
líder laborista, que ha demostrado una habilidad especial
como recaudadora de fondos.
Turner
ha sido desde su llegada a Downing Street en el 2005 la encargada
de relacionarse con los empresarios afines al partido y gestionar
el nombramiento de algunos de ellos para títulos como el
de lord.
Según
medios británicos, los detectives encargados de interrogarla
obedecían a instrucciones de la fiscalía, que quiere
saber si intentó obstaculizar la investigación en
marcha negándose a entregar documentos o correos electrónicos
comprometedores.
La
polémica en torno a la supuesta oferta de títulos
a cambio de créditos blandos y no declarados, que debían
convertirse eventualmente en donaciones, estalló en marzo
del año pasado tras una denuncia del Partido Nacionalista
Escocés.
El
Partido Laborista confiaba en que la investigación se prolongase
al menos hasta que el Primer Ministro, interrogado ya en diciembre
en relación con ese caso, deje Downing Street, como ha
prometido que hará este año, para que su probable
sucesor, Gordon Brown, pueda hacer borrón y cuenta nueva.
Pero
la detención de Turner podría acelerar la investigación
de este escándalo, que amenaza seriamente el legado de
Blair, ya suficientemente lastrado por la decisión más
impopular de su mandato, la de ir a la guerra de Irak del brazo
de su amigo, el presidente de EEUU, George W. Bush, y desoyendo
a la mayoría de sus compatriotas. EFE