Blair, cada vez más
acorralado por escándalo
de venta títulos nobiliarios
    

20 de enero de 2007

Londres - La detención de una íntima colaboradora de Tony Blair en relación con la oferta de títulos honoríficos a generosos benefactores del laborismo ha indignado a los líderes de ese partido, pero indica que el propio Primer Ministro está cada vez más acorralado por un escándalo que escapa a su control.

Ruth Turner fue detenida en su casa a las seis y media de la mañana del viernes, cuando en Londres era todavía de noche, llevada a una comisaría e interrogada durante varias horas por la policía por el supuesto delito de "obstrucción de la justicia" aunque quedó luego libre bajo fianza.

La hora intempestiva a la que se presentaron los agentes hizo que la ministra de Cultura del Gobierno, Tessa Jowell, expresara anoche su sorpresa en un programa radiofónico mientras que el ex ministro del Interior David Blunkett calificaba lo ocurrido de "puro teatro".

"La Policía Metropolitana es capaz de distinguir perfectamente entre un criminal que puede tratar de escapar y una mujer que realiza un trabajo honrado para el Primer Ministro", se quejó Blunkett.

El propio Blair salió inmediatamente en defensa de su colaboradora, a la que calificó de "persona de la máxima integridad por la que siento gran respeto y en quien sigo teniendo total confianza".

La detención de Turner, de 36 años, directora de relaciones de Downing Street, es ya la cuarta efectuada por Scotland Yard en relación con ese escándalo aunque la primera de una asalariada del Gobierno y bajo tan grave acusación.

El Primer Ministro ha visto ya cómo la policía detenía e interrogaba a algunas de las personas de su círculo de amigos, entre ellos el principal recaudador de fondos del partido, lord Levy, el ex asesor Des Smith y el millonario del sector de la biotecnología Christopher Evans.

Ruth Turner, a la que un diario británico califica hoy como la segunda mujer que más poder tiene en Downing Street después de la esposa del primer ministro, Cherie Blair, está considerada como un personaje clave del entorno del líder laborista, que ha demostrado una habilidad especial como recaudadora de fondos.

Turner ha sido desde su llegada a Downing Street en el 2005 la encargada de relacionarse con los empresarios afines al partido y gestionar el nombramiento de algunos de ellos para títulos como el de lord.

Según medios británicos, los detectives encargados de interrogarla obedecían a instrucciones de la fiscalía, que quiere saber si intentó obstaculizar la investigación en marcha negándose a entregar documentos o correos electrónicos comprometedores.

La polémica en torno a la supuesta oferta de títulos a cambio de créditos blandos y no declarados, que debían convertirse eventualmente en donaciones, estalló en marzo del año pasado tras una denuncia del Partido Nacionalista Escocés.

El Partido Laborista confiaba en que la investigación se prolongase al menos hasta que el Primer Ministro, interrogado ya en diciembre en relación con ese caso, deje Downing Street, como ha prometido que hará este año, para que su probable sucesor, Gordon Brown, pueda hacer borrón y cuenta nueva.

Pero la detención de Turner podría acelerar la investigación de este escándalo, que amenaza seriamente el legado de Blair, ya suficientemente lastrado por la decisión más impopular de su mandato, la de ir a la guerra de Irak del brazo de su amigo, el presidente de EEUU, George W. Bush, y desoyendo a la mayoría de sus compatriotas. EFE

 
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