Eran
las 12.30 en Irak (9.30 gmt) cuando dos coches bomba explotaron
casi simultáneamente en el centro del mercado conocido
como "Al Harach", junto a la plaza Tahrir, uno de los
puntos neurálgicos de la capital.
El
barrio era hasta hace poco de población mixta, con mayoría
suní, pero las operaciones de "limpieza étnica"
desatadas en Irak, y particularmente en Bagdad, durante todo el
año pasado han cambiado la configuración de la zona,
que ahora es mayormente chií.
En
el mercadillo suelen apostarse numerosos vendedores ambulantes
que venden ropa de segunda mano, componentes eléctricos
y discos dvd con películas pirateadas, y donde los bagdadíes
curiosean como en cualquier rastrillo.
Cuando
los dos vehículos explotaron, el mercadillo estaba abarrotado
de compradores y curiosos.
Según
la policía, no ha habido en este caso intervención
de ningún terrorista suicida, ya que los autores abandonaron
los vehículos llenos de explosivos, lo que significa que
debieron accionarlos por control remoto.
El
atentado de hoy sucede solo seis días después de
otra carnicería perpetrada en Bagdad, el pasado 16 de enero,
cuando un atentado también con coches bomba mató
a 70 personas, en su mayoría estudiantes, en la entrada
de la Universidad Al Mustansariya de Bagdad.
Las
explosiones de hoy quemaron treinta automóviles en las
inmediaciones y dejaron abundantes daños materiales en
esta zona, verdadero corazón de Bagdad y que ya en el pasado
ha sido blanco de otros atentados.
Las
explosiones fueron tan potentes que pudieron oirse desde varios
barrios de la capital.
Ambulancias,
vehículos de policía y automóviles de civiles
ayudaron a evacuar a las numerosas víctimas, según
explicaron varios testigos.
Miembros
humanos quedaron esparcidos alrededor de la plaza, mientras que
muchos de los numerosos cadáveres estaban totalmente carbonizados
y era difícil su identificación.
El
ministerio de Sanidad declaró el "estado de emergencia"
en todos los hospitales de la capital para garantizar la asistencia
a todos los heridos.
Este
atentado se produce en vísperas de que el gobierno comience
a aplicar el nuevo plan de seguridad "Aplicamos la ley"
para la capital iraquí, escenario de atentados y asesinatos
cotidianos en casi todos sus barrios.
El
gobierno iraquí tiene previsto aplicar el nuevo plan a
partir del 1 de febrero, con ayuda de las tropas estadounidenses
que desde la pasada semana están recibiendo los 21.500
soldados de refuerzo prometidos por el presidente George W. Bush,
casi todos para operaciones en Bagdad.
Sin
que aparentemente tenga relación con el nuevo plan de seguridad,
tropas estadounidenses e iraquíes acordonaron hoy, en una
operación conjunta, un barrio suní situado en el
norte de Bagdad.
El
portavoz del ministerio de defensa iraquí, Mohamed al Askari,
precisó que el cordón policial en el barrio de Azamiya
es una "operación rutinaria y no se trata de la aplicación
de ningún plan de seguridad a largo plazo".
Se
desconocen las razones por las que el barrio ha sido acordonado
por un amplio dispositivo de tropas estadounidenses e iraquíes
provistos de vehículos armados.
El
gobierno de Nuri al Maliki ha sido repetidamente acusado de acosar
a los barrios y los grupos suníes mientras que tolera las
actividades de las milicias chiíes, aunque en los últimos
días ha prometido que su nuevo plan de seguridad no garantiza
la impunidad de nadie. EFE