Para
frenar ese problema, la Colectiva de Mujeres Hondureñas (Codemuh)
expresó hoy que es necesario cambiar las regulaciones laborales,
especialmente lo relacionado con los problemas de salud laboral
provocados por la maquila.
La
situación laboral en la industria ensambladora la recoge
un informe de la Codemuh titulado "Trabajo y salud Situación
de las obreras de la maquila en Honduras", que fue presentado
hoy en un hotel de Tegucigalpa.
A
la presentación asistieron representantes de organismos
de derechos humanos y de la empresa privada, entre otros invitados.
El
informe se divide en tres capítulos con investigaciones
sobre salud ocupacional en el país, con una caracterización
general de las obreras y sus condiciones laborales, una evaluación
médica a trabajadoras de la maquila en Honduras y condiciones
de trabajo, estrés y daños a la salud de la trabajadoras.
La
investigación sobre salud ocupacional señala que
la mayoría de las trabajadoras de la maquila son jóvenes
que no superan los 28 años, o bien, el 90 por ciento es
menor de 33, mientras que sólo el 1 por ciento es mayor
de 43.
Añade
que con el paso de los años, tras un uso intensivo de su
capacidad de trabajo en condiciones que constituyen un riesgo
para la salud y calidad de vida, las trabajadoras son despedidas
de la maquila y ya no vuelven a ser contratadas.
Un
abogado ligado a la empresa privada, que participó en la
presentación del informe, comentó a Acan-Efe que
"lamentablemente es cierto casi todo lo que señala
la investigación" del Codemuh.
En
lo que respecta a la educación entre las trabajadoras de
la maquila, la investigación resalta que el 1 por ciento
es analfabeta, pero el nivel de escolaridad es bajo, ya que el
16 por ciento cuenta con una primara incompleta y el 52,6 por
ciento tiene primaria incompleta, y el 21,8 por ciento no concluyó
la secundaria.
El
salario de las obreras, al menos las ubicadas en las áreas
de confección y empaque, que representan un 83,6 por ciento
de las obreras, oscila entre los 2.000 y 6.000 lempiras al mes
(entre 105 y 315 dólares).
La
mayoría de las mujeres de la maquila, sector que anualmente
le genera al Estado más de 1.000 millones de dólares,
trabajan 10 horas diarias, aunque la ley establece que la jornada
es de ocho.
A
la explotación laboral se suman otros problemas como controles
rigurosos de tiempo para comer, lo que deben hacer en un tiempo
máximo de 35 minutos, presión de trabajo, amenazas
de despido y malos tratos y hostigamiento sexual por parte de
algunos jefes.
Algunos
de los patrones incluso controlan las veces que las mujeres van
al baño, indicó Zoila Argentina Madrid, asesora
metodológica del Codemuh.
En
materia de salud, son comunes entre las trabajadoras enfermedades
respiratorias, dermatitis, hipertensión arterial, infecciones
vía urinaria y de tipo muscular, entre otras.
Diariamente,
las manos de cada obrera de la maquila confeccionan unas 6.000
piezas, según la investigación, que además
señala, entre otros riesgos de los medios de trabajo la
temperatura ambiente, ruido, humedad e iluminación.
Entre
los riesgos derivados de los objetos de trabajo figuran el contacto
con sustancias, exigencias de la actividad física, posturas
inadecuadas, movimiento repetitivo, trabajo por metas y supervisión
estricta, añade la investigación. EFE